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Una pesadilla para el sueño presidencial de Macri: cómo lidiar con un Vanoli atrincherado en el Banco Central

A medida que Mauricio Macri se va haciendo a la idea de que puede ser el próximo presidente argentino, hay una imagen que lo incomoda al punto de transformarse en una pesadilla: la de tener que empezar su mandato con Alejandro Vanoli "atrincherado" en el Banco Central.

Desde hacía mucho tiempo, el líder de Cambiemos había apelado a que el funcionario kirchnerista tuviera "la dignidad de renunciar" en caso de que se produjera el cambio de color político.

Luego, esa apelación se vio intensificada por la imputación realizada a nivel judicial contra Vanoli, días por presunta defraudación a la administración pública a raíz de operaciones de venta de dólares a futuro.

El fiscal federal Eduardo Taiano dio curso a la investigación, luego de las denuncias que había hecho en público Alfonso Prat Gay, quien se quejaba de cómo Vanoli le estaba "regalando" dinero a los bancos que compraban contratos a futuro por $10,65 cuando el mercado de Nueva York la cotización era de $15.

Pero ni el hecho de estar imputado ni la evidencia de contar con la antipatía del eventual presidente ha hecho que Vanoli cambiara su actitud. Por el contrario, afirmó que ha cumplido correctamente sus deberes de funcionario y que planea quedarse hasta completar su mandato.

"Tengo mandato hasta el 2019 y mi intención es cumplirlo para respetar la institucionalidad", afirmó, haciendo gala de una fina ironía: usó el mismo argumento que al que hace cinco años habían recurrido los opositores para defender a Martín Redrado, cuando Cristina Kirchner lo echó del BCRA por no estar alineado por su política económica.

De manera que uno de los primeros problemas que deberá atender Macri, si el 22 de noviembre es electo presidente, es qué hacer con Vanoli.

Está claro que es un problema de proporciones mayúsculas: el flamante presidente debe enviar señales muy fuertes de cambio en la orientación económica y de tener preparado un plan integral para atacar la inflación.

Pero claro, resulta difícil persuadir al mercado de todo eso si uno de los cargos clave, más concretamente el dueño de la "maquinita" de emitir pesos está a cargo de un funcionario K que ha hecho todo lo opuesto a lo que el líder de Cambiemos pretende.

Vanoli ha intensificado el cepo, hizo crecer la deuda del Central con los privados hasta una cifra que los empresarios estiman en u$s14.000 millones, ha comandado una campaña de clausuras y persecuciones a operadores bursátiles. Y, sobre todo, es junto al ministro Axel Kicillof, el ejecutor de la política de asistir al Tesoro para tapar con billetes un agujero fiscalequivalente a casi 8 puntos del PBI.

Si Macri pretende tener credibilidad en su debut, tiene que encontrar la forma de que Vanoli deje su puesto rápidamente.

Pero no es un objetivo fácil. Para empezar, porque desde el punto de vista formal Vanoli tiene razón: el mandato del presidente del Banco Central dura seis años. Y como asumió apenas hace uno (en octubre de 2014), el resto de su gestión coincidiría con el período de gobierno del próximo mandatario.

De manera que la tarea para los asesores legales de Macri es cómo remover al funcionario dentro del marco legal y sin dar pie a que, como dijo Vanoli, parezca que el gobierno está "faltando el respeto a la institucionalidad".

Qué dice la Carta Orgánica
De acuerdo con la Carta Orgánica, el titular de la entidad monetaria solo podrá ser removido si el nuevo jefe de Estado le imputa "mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario público" o algún "incumplimiento" de las disposiciones contenidas en dicha ley.

Según el artículo 9, Vanoli también podría ser desplazado en caso de incurrir en alguna "inhabilidad", como puede ser violar el principio de "tener probada idoneidad en materia monetaria, bancaria, o legal vinculada al área financiera y gozar de reconocida solvencia moral".

Lo ateniente a la falta de idoneidad puede ser materia de extensa discusión y estar sujeta a subjetividades políticas, por lo que no parece que sea esa la vía más expeditiva.

Es decir, Macri podría solamente apelar a la falta de "independencia" de Vanoli por su vínculo con el kirchnerismo. Pero, claro está, eso no implicaría su inmediata remoción del cargo.

Acaso el hecho de que se encuentre imputado por la causa de los contratos en el mercado de futuros pueda ser el argumento para plantear la remoción, pero tampoco está claro que haya una obligación. A fin de cuentas, varios funcionarios -incluyendo al vicepresidente Amado Boudou y al mismísimo Macri- han continuado en funciones tras haber sido procesados.

Negociación en el Senado
Hay, de todas formas, una vía política, aunque no necesariamente fácil ni rápida.

Lo que prevé la Carta Orgánica es que la remoción de los miembros del directorio será decretada por el Poder Ejecutivo cuando "mediare mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario público", pero aclara que se deberá contar "para ello con el previo consejo de una comisión del Congreso de la Nación".

Esta comisión deberá estar presidida por el vicepresidente de la nación y titular de la Cámara de Senadores e integrada por los presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Economía de la misma y los presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas de la Cámara baja.

Dichas comisiones suelen ser presididas por el partido de gobierno para garantizarle "gobernabilidad" al jefe de Estado. Si esto se respeta, Macri tendría un escollo menos a la hora de resolver apartar a Vanoli.

Incluso la situación no variaría aun si las comisiones de Economía del Senado y de Finanzas de Diputados recaen en el kirchnerismo, que a esa altura sería oposición, porque en caso de empate el vicepresidente -y titular del Senado- inclinaría la balanza a favor del Poder Ejecutivo.

El dictamen de esta Bicameral no es vinculante, pero deja el terreno arado para que el mandatario reafirme su decisión de destituir a Vanoli de la jefatura del Banco Central.

El problema para el macrismo estará en obtener el aval para nombrar a un reemplazante de Vanoli porque debe obtener la mitad más uno de los votos en el recinto (es decir, 37 de 72), y el Frente para la Victoria tendrá 42 de 72. Esto sí o sí obligará al macrismo a lograr un acuerdo.

Es decir, si Macri decide enviar el nombre de un postulante al Senado, deberá contar con el apoyo del kirchnerismo. Caso contrario, la postulación será rechazada y se deberá elegir a otra persona. En la cámara alta, la comisión de Acuerdos tiene que debatir en audiencia pública la designación.

Hasta que se oficialice el cargo, el Jefe de Estado puede designar a un titular del BCRA "en comisión", que durará en sus funciones hasta que el nuevo titular obtenga la venia del Senado. Es importante destacar la misma persona puede ocupar el cargo "en comisión" y luego obtener el aval de la Cámara alta. En ese caso, el mandato de seis años comienza a regir con la oficialización del mismo en el Boletín Oficial.

El nuevo postulante, de obtener el acuerdo del Senado tendría mandato por seis años, es decir que podría estar en su cargo durante lo que reste de la presidencia eventual de Macri, y hasta dos años del siguiente turno presidencial.

El antecedente Redrado
A fines de 2009, la presidenta Cristina Kirchner lanzó el Fondo del Bicentenario, creado con el excedente de reservas del Banco Central, con el fin de garantizar el pago de los intereses de la deuda externa. El entonces titular de la entidad monetaria, Martín Redrado se opuso a esa medida y esa actitud fue considerada por el Gobierno como un intento de desestabilización económica.

El 7 de enero de 2010, la mandataria firmó el decreto de necesidad y urgencia que destituyó al actual asesor económico del Frente Renovador de su cargo. Pero la juez María José Sarmiento, por medio de una cautelar, suspendió el decreto y repuso a Redrado, quién insistió en su postura.

Durante varias semanas Redrado se transformó en el centro del debate político, y las opiniones se dividieron entre quienes admiraban su dignidad de funcionario y quienes atacaban su intento por condicionar al Gobierno de Cristina. Las imágenes de Redrado atrincherado en su oficina, en la cual se quedaba a dormir y donde era visitado por su familia, quedó como una postal de aquel "affaire".

Finalmente, a fin de ese mes, Redrado anunciaba su alejamiento del cargo pero el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, informó que el Gobierno no le aceptaría la dimisión porque la comisión que le analizaba la denuncia estaba "en pleno funcionamiento". Luego, la comisión decidió destituirlo por dos votos a uno.

Ya con Redrado destituido, la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal decidió terminar con la cautelar y avalar el decreto.

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/222791-Una-pesadilla-para-el-sueno-presidencial-de-Macri-como-lidiar-con-un-Vanoli-atrincherado-en-el-Banco-Central
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