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Temas de debate: el combo que propone el gabinete económico para superar la falta de dolares

Desregulación financiera y endeudamiento

Uno de los rasgos fundamentales del neoliberalismo fue la dependencia del sistema financiero internacional. Así fue como la deuda externa entre 1975 y 2001 se multiplicó por 17,7. El gobierno de Macri se prepara para poner ese negocio nuevamente en marcha.

La herencia que viene

Por Pablo Wahren *
Analizar la evolución del sistema financiero será determinante para comprender la etapa económica que se viene dada la centralidad que tomarán las finanzas en la nueva administración. En términos generales, en el esquema económico de Macri las finanzas son una pieza clave para aceitar la economía; en términos particulares, los bancos serán uno de los sectores más privilegiados del nuevo gobierno.

Uno de los rasgos fundamentales del neoliberalismo fue la dependencia del sistema financiero internacional. En otras palabras, la economía obtenía los dólares que necesitaba para funcionar a partir del ingreso de enormes flujos de deuda externa. Así fue como la deuda externa entre 1975 y 2001 se multiplicó por 17,7. Asimismo, en esos años los negocios financieros al interior del país fueron los más dinámicos de la economía por la generosa rentabilidad que ofrecían.

Luego de la salida de la convertibilidad tres medidas imponen un quiebre en relación a la dinámica de las tres décadas previas: (1) política de desendeudamiento, (2) límites a los capitales de corto plazo y (3) tasas de interés bajas. La primera implicó el pago de los compromisos asumidos previamente y quebró la lógica de equilibrar las cuentas externas a partir del ingreso de deuda. La segunda significó ponerle a los capitales especulativos de corto plazo límites tales como 365 días de permanencia mínima e inmovilizar el 30 por ciento del monto ingresado en forma de encaje. La tercera fue que las tasas de interés real locales sean menores a las internacionales, desalentando también por esta vía el ingreso de capitales especulativos.

En menos de un mes de gestión macrista estos 3 puntos sufrieron un vuelco. Si bien el acercamiento a los mercados financieros internacionales ya se empezó a barajar desde 2014, en la conferencia donde Prat-Gay anunció la “liberación del cepo” llevó esta idea a otro nivel anunciando que se esperan prontamente ingresos de deuda externa por entre 15.000 y 20.000 millones de dólares. En cuanto al control a los capitales golondrina, se eliminó el encaje de 30 por ciento y el límite mínimo para la estadía se redujo a 120 días. Para alimentar los negocios especulativos en la primera semana de gobierno se dispuso un fuerte incremento de la tasa de interés que ofrece el Banco Central a los que compran sus títulos (Lebac), llegando al 38 por ciento anual para luego ir reduciéndose levemente en las semanas subsiguientes. El incentivo al ingreso de capitales financieros, sin importar su carácter especulativo ni la viabilidad de sus elevadas retribuciones, dan cuenta de la centralidad que tendrá esta vía de financiamiento en la gestión macrista.

En cuanto a los bancos locales que sin excepción vienen acumulando extraordinarias ganancias en las últimas décadas su perspectiva es muy favorable. Por un lado, el ingreso de mayores flujos financieros implicará mayores operaciones y por ende ganancias. Por otro lado, ya experimentaron un salto en su rentabilidad a partir de la suba de tasas y la desregulación de las mismas. Las tasas de depósitos bancarios, Lebac y créditos se encontraban atadas por una regulación que fue eliminada. Por eso cuando el 16 de diciembre la tasa que perciben los bancos por las Lebac subió 8,5 puntos (de 29 a 37,5 por ciento), la de los depósitos a plazo fijo que le pagan los bancos a sus clientes lo hizo en apenas 3 puntos. Por su parte, lo que cobran por el financiamiento crediticio a individuos y empresas se incrementó en al menos 7 puntos. Es decir, las tasas que cobran los bancos se incrementaron más del doble de lo que les pagan a sus clientes.

Curiosamente, los bancos dado su reducido nivel de dolarización y al registrar elevadas ganancias en pesos les conviene que el tipo de cambio se sostenga para luego materializar las mismas en dólares, tal como expuso Federico Kucher en su columna del 24 de diciembre de 2015 en este diario.

A modo de conclusión, lo que tenemos es un esquema macroeconómico que pretende financiarse a partir del ingreso de capitales financieros. Así el país se expone nuevamente a los vaivenes financieros internacionales, potenciado por las menores regulaciones, y acumulará deudas a pagar en los años venideros. Esta será una pesada herencia a seguir durante los próximos años, teniendo en cuenta además que buena parte del ingreso de divisas se irá meramente en fuga de capitales tras la eliminación de los controles cambiarios, por lo que no generará riqueza nueva alguna. En este panorama, los bancos locales gozan de los beneficios de un sector financiero en expansión y de las desregulaciones que los favorecen a costa de las mayorías del país.

* Lic. Economía UBA/Docente FCE-UBA/Investigador.

Aumenta los riesgos

Por Nicolás Hernán Zeolla *
El ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, anunció hace unas tres semanas una batería de medidas que dieron inicio a la gestión económica del nuevo gobierno. Con una devaluación del 40 por ciento mediante, se anunció el fin de la administración del mercado de cambios eliminando los adelantos impositivos y controles la compra de dólar ahorro, dólar turismo, remisión de utilidades y regulación de importaciones. Además de ello, también se comunicó una medida que paso más desapercibida: el fin de los encajes para el ingreso de capitales desde el exterior.

La norma regulatoria vigente es el decreto 616/05 (todavía no está clara la nueva regulación) y establece requisitos de información y restricciones cuantitativas para el ingreso de capitales desde el exterior. Por un lado, se debe informar al BCRA todo ingreso y egreso de divisas o toda operación de endeudamiento de residentes que requiera un futuro pago en dólares. Por otro lado, obliga a establecer un “encaje” o la inmovilización no remunerada de fondos equivalente al 30 por ciento y por un año de los capitales que ingresen desde el exterior que no fuesen para inversión productiva, deuda pública o financiamiento de importaciones.

El objetivo de la norma es generar una dificultad para aquellos capitales especulativos que buscasen obtener una ganancia financiera de corto plazo. Según la opinión de Prat Gay durante los anuncios, la eliminación de estos controles tiene el objetivo “despenalizar la entrada de divisas” (Clarín, 16/12/15). Bajo esta concepción, una menor regulación al ingreso de capitales del exterior equivaldría a una menor represión financiera que aumentaría la disponibilidad de fondos frescos en manos del sistema financiero local, donde dada la mayor oferta de liquidez, los mayores fondos deberían convertirse en nuevos créditos a la producción y al consumo.

Sin embargo, esto no es tan así. En primer lugar, la clave de los encajes y otras medidas regulatorias no es penalizar el ingreso de fondos del exterior sino cubrirse de las salidas bruscas de capital asociadas mayoritariamente a los flujos de portafolio. Por ello, el establecimiento de reportes obligatorios, encajes, impedimentos legales y otras regulaciones llamadas “macroprudenciales” son medidas muy comunes y ampliamente utilizadas por todos los países, sobre todo después de la última crisis internacional. Es más, la mayoría de ellas ya forman parte de la batería de herramientas que los economistas y hasta el mismo FMI (con menor grado y entusiasmo) recomiendan para hacer frente a los riesgos de los capitales especulativos. Un ingreso irrestricto de estos fondos incrementa el riesgo de que se generen burbujas en los mercados de activos financieros, sobre expande el crédito privado y aumenta la volatilidad cambiaria. Cuando estos fondos se retiran, se genera una crisis financiera y cambiaria donde antes podría no haber ocurrido.

En segundo lugar, la expansión del financiamiento de la producción y el consumo depende de la dinámica de la actividad económica local (demanda de créditos) y no de las condiciones de disponibilidad de su financiamiento (oferta de créditos).

En tercer lugar, el mayor o menor ingreso de capitales sujeto tanto de las condiciones locales como externas. Y este es quizá el aspecto más importante de la regulación.

Por el lado de las condiciones locales, el mayor ingreso de flujos financieros depende de que la tasa de interés en pesos sea lo suficientemente alta como compensar la inflación doméstica y la devaluación. Esto condiciona la política monetaria local, que debe velar por un mix de políticas fiscales y monetarias a la medida de los capitales internaciones en detrimento de los objetivos de empleo y distributivos nacionales.

Por el lado de las condiciones externas, el mundo también juega. El ciclo financiero global depende de la dirección en la cual los capitales financieros de están moviendo. Típicamente cuando la tasa de interés en los Estados Unidos es alta, los inversores están menos tentados a posicionarse en activos más riesgosos en países en desarrollo. Esto significa que al momento de integrarse financieramente el cuándo es fundamental.

En este sentido, el hecho de eliminar restricciones al ingreso de capitales con el objetivo de iniciar un ciclo de dependencia financiera externa acota los márgenes para llevar adelante una política económica autónoma, al mismo tiempo que aumenta el riesgo de una crisis financiera y cambiaria asociada a una salida brusca de capital.

* Economista. Investigador Idaes-Unsam/Conicet y CESO.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-289499-2016-01-04.html
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