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Las entidades estan ganando fortunas con la complicidad del banco central

Los bancos salen de caza en el zoológico

El Central elevó las tasas de interés hasta el 38 por ciento en las licitaciones de Lebacs, pero los bancos ahora no están obligados a trasladarle esa mejora al ahorrista y le pagan un 27 por ciento por el dinero que después colocan al 38.

La demanda privada de dólares que todavía persiste en el mercado y la alta inflación que se registra en la economía obligó al Banco Central a focalizar su estrategia en mantener elevadas las tasas de interés del sistema financiero. El objetivo detrás de la concepción monetarista de Federico Sturzenegger es que un nivel de tasas elevado estimulará el ahorro en pesos y le quitará presión a la divisa estadounidense. Sin embargo, la suba en la tasa rectora no se trasladó a los rendimientos que ofrecen los bancos al ahorrista. El desmantelamiento de las normas que obligaban a las entidades a acompañar la suba de las tasas de las letras del Central con un ajuste equivalente en los depósitos minoristas impidió ese traslado y hoy un ahorrista no logra por su colocación más de un 27 por ciento anual a treinta días. Por el contrario, los bancos son los más favorecidos por la suba, ya que toman dinero de los depósitos y lo colocan luego en instrumentos del Central a una tasa para los plazos más cortos del 38 por ciento. Esto sólo sirvió para encarecer los créditos, tanto productivos como al consumo, ya que el banco siempre tendrá el incentivo de comprar letras.

El primer movimiento de Sturzenegger al frente del organismo monetario fue una suba de casi diez puntos en la tasa de interés para la colocación de letras, un instrumento utilizado para absorber liquidez de los bancos y reducir la base monetaria. La medida se adelantó a la devaluación que entonces supuso una suba de 42 por ciento en el valor de la divisa estadounidense. Desde ese momento, ya acumula una mejora frente al peso de 51,1 por ciento hasta los 14,74 con que finalizó el miércoles. La idea es que un corredor de tasas más elevado, que promediaba el 37 por ciento, evitaría una corrida contra el peso hacia la divisa norteamericana. Lo cierto es que lo único que evitó una corrida mayor fue que se mantuvieron pisadas a través de distintas reestructuraciones burocráticas las importaciones. El esquema debía haberse completado, según había anunciado el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay con un ingreso de 2000 millones de dólares semanales por parte de aceiteras y cerealeras. El compromiso con el sector no se cumplió.

Con una liquidación levemente mayor a meses previos y con una demanda de los importadores al mínimo, el Central inició en cada licitación semanal una baja paulatina de tasas para evitar un enfriamiento de la economía. No obstante, la estrategia debió verse interrumpida porque la puja de los exportadores –quienes volvieron a retacear la liquidación– por un mayor tipo de cambio estimuló la demanda de dólares y las tasas de interés para los depósitos dejaron de ser atractivas. Fue entonces que en el último mes ajustó al alza los rendimientos para las letras para volver a generar interés en el ahorro en pesos. Pero la estrategia se chocó con una medida que impulsó el propio Sturzenegger, la de eliminar el ajuste de tasas para los depósitos.

En octubre de 2014 se implementó un piso de tasas, el cual se establecía como un porcentaje (que promediaba el 85 por ciento) del rendimiento que el Central ofreció en las Lebac para que los bancos colocaran el exceso de su liquidez. El objetivo era evitar que se ampliara el spread entre ambos valores y estimular el ahorro en pesos. La gestión de Sturzenegger eliminó este piso y también el techo para el costo crediticio. La respuesta fue la esperada: las tasas de los plazos fijos se mantuvo pese a la suba de las lebac y el costo de los préstamos, que compite con la posibilidad de colocar la liquidez en letras, se incrementó fuertemente. En un sondeo por los principales bancos se registran tasas para los depósitos que se ubican en torno al 27 por ciento, lo que les permite una ganancia segura de 10 puntos contra lebac. Para los créditos, la tasa se elevó del 27,5 a 31,7 por ciento para los documentos a sola firma, de 25,2 a 30,5 para los prendarios, de 40,6 a 43,8 para la tarjetas y de 22,2 a 24,3 para los hipotecarios.

El contexto de un dólar indomable y altos niveles de inflación también implicó que se mantuvieran en carpeta algunos proyectos. El Central tenía todo listo para dar a luz una moneda que se indexe por el nivel de precios de la economía, emulando el sistema de Unidad de Fomento que funciona en Chile, cuyo destino sería en un primer momento ofrecer un instrumento para ajustar las tasas de interés para los créditos hipotecarios. Pero con una inflación proyectada para este año cercana a 40 por ciento, este mecanismo sólo generaría una espiral de precios que atentaría contra el objetivo de bajarla. También se mantiene en carpeta la iniciativa de bajar los spread para la compra y venta de dólares. La idea es que un ahorrista pueda comprar desde su homebanking a la entidad que ofrezca el precio más conveniente, pero eso requiere que los valores se estabilicen y de una intervención que la actual administración no parece dispuesta a llevar a cabo.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-295347-2016-03-25.html
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