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Tras las subas en la electricidad, los combustibles y los peajes, se viene las del transporte, el gas y el agua

Apenas un reacomodamiento del 500 por ciento

En palabras del ministro de Producción, el “reacomodamiento de tarifas” continuará hasta alcanzar “la normalización de la economía” en el segundo semestre. Transporte público, 100 por ciento, en gas el 300 y en agua corriente, 500.

El ministro de Producción, Francisco Cabrera, admitió ayer ante empresarios y funcionarios, locales y extranjeros, que el “proceso de reacomodamiento de tarifas” continuará en el presente semestre como un paso necesario para la “normalización de la economía”. Dicho reacomodamiento supone incrementos en los servicios domiciliarios de gas y agua corriente del 300 y 500 por ciento, respectivamente, que serían anunciados probablemente en el día de mañana, para ser puestos en vigencia a partir de abril. El plan de ajustes tarifarios también contempla una fuerte suba, de una sola vez, en el valor del pasaje en colectivos y en trenes suburbanos. En el primer caso, el boleto de 3 o 3,50 pesos saltaría a los 6 pesos, mientras que el boleto de ferrocarril, que en los tramos más cortos tiene un precio de dos pesos, sería subdividido para ser llevado a valores en 3,50 y 5 pesos. Al igual que los servicios domiciliarios, el aumento del transporte se pondría en vigencia a partir de abril.

Los aumentos señalados sucederían a los ya puestos en vigencia en la tarifa eléctrica, los combustibles y los peajes. Sin embargo, Cabrera le quitó importancia a estos megaaumentos sobre la marcha de la inflación. Sólo tienen impacto el primer mes, aseguró, porque las subas “no están vinculadas a los precios relativos”, según informó. El ministro de Producción fue uno de los principales oradores del seminario sobre Facilitación del Comercio, organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo ayer por la mañana en la Ciudad de Buenos Aires.

“Seguimos creyendo que cumpliremos con la pauta inflacionaria prevista para este año (del 20 al 25 por ciento), porque el proceso de normalización de la economía llegará hasta agosto y, a partir de ahí, ingresaremos en un período que yo llamo de “cambio de régimen”, con una fuerte caída del (incremento del) índice de precios todos los meses”, señaló el funcionario. Al extenderse sobre lo que entiende como “un cambio de régimen”, el ministro de la Producción explicó que a partir de septiembre “el gobierno ya tendrá un plan financiero, pautas de disciplina fiscal, y habrá una clara baja de la inflación”, insistió.

Cabrera formuló dichas explicaciones ante la inquietud que genera en diversos círculos económicos el megatarifazo que el gobierno se apresta a completar en los próximos días. Las noticias no sólo preocupan a los sectores consumidores y usuarios, que verán recortados sensiblemente sus ingresos disponibles por los diversos aumentos que se van sumando, sino también en las filas empresarias, en particular los sectores más ligados al consumo masivo, porque empieza a hacerse evidente la caída en la demanda.

A los ajustes ya practicados en la energía eléctrica, los peajes y los combustibles (a los que habría que sumar los autorizados en la telefonía celular y en los abonos de la medicina prepaga), se agregarán en las próximas horas los previstos en los servicios domiciliarios de gas y de agua corriente, y en el transporte público de pasajeros. En todos los casos, el principal motor de los incrementos al público es ir eliminando paulatinamente los subsidios oficiales a cargo del Estado. La política del anterior gobierno había sido la de subsidiar todo servicio que representara, con su abaratamiento, una transferencia de ingresos hacia los sectores trabajadores.

Tanto los aumentos en el gas como en el agua serán fuertes. El primero rondaría el 300 por ciento, mientras que el valor de las facturas de AySA podría multiplicarse hasta por seis (aumento del 500 por ciento). Si se tiene en cuenta que una parte de la reducción del subsidio sobre la energía eléctrica todavía no se ha visto reflejada en las facturas recibidas por los usuarios, es de esperar que la suma de incrementos afectará en forma sensible en hogares de ingresos medios y bajos. El gobierno nacional, en tanto, reiteró que mantendrá, en todos los servicios, la política de excepción o tarifa social para los sectores más vulnerables.

A comienzos de esta semana, funcionarios del Ejecutivo comenzaron a tener reuniones con entidades de consumidores con el fin de interiorizarlos sobre el mecanismo de aumentos en los servicios de agua y de gas natural. Uno de los puntos principales en estos encuentros fue, precisamente, establecer los alcances de la tarifa subsidiada. En cambio, según manifestaron representantes de los consumidores, en estos encuentros no se habló de porcentajes de aumento.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-295856-2016-03-31.html
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