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¿Funcionará ahora?: con la consigna de evitar el "efecto Kicillof", debuta el termómetro de inflación macrista

Jorge Todesca presenta el indicador que pondrá fin a nueve años de intervención y seis meses de "apagón estadístico". Para el macrismo, el desafío es que el dato no tenga objeciones en cuanto a su credibilidad, de manera de poder reforzar el contraste con el kirchnerismo


Nestor Kirchner solía decir durante su campaña electoral de 2003 que se había fijado la meta de hacer "un país normal".

Y, en estas horas, está quedando más que nunca en evidencia lo difícil que es cumplir con eseobjetivo que, a primera vista, hasta podía parecer más bien modesto.

No solamente no es "normal" que un ex funcionario sea sorprendido in fraganti mientras intenta esconder en un convento varios bolsos llenos de dólares, euros y hasta riyales de Quatar.

Tampoco lo es que la publicación del dato de inflación se transforme en un acontecimiento político de gran relevancia.

Sin embargo, eso es lo que ocurrirá hoy. Este hecho, rutinario para cualquier país, adquiere en la Argentina un cariz extraordinario.

Cuando en conferencia de prensa el director del Indec, Jorge Todesca, presente el restaurado Índice de Precios al Consumidor y dé a conocer la medición correspondiente a mayo, estará brindando mucho más que una cifra.

Más bien, estará haciendo un verdadero manifiesto político.

Es que la normalización estadística -tras nueve años de "intervención" en el organismo y de mediciones manipuladas, y luego de seis meses de suspensión de todas las series por parte de la nueva gestión- es una de las medidas con las que el macrismo busca estar a la altura de sus promesas de campaña.

El propio Todesca es todo un símbolo de ese cambio de clima político que el Gobierno se empeña en instalar, habida cuenta de que sufrió en carne propia la persecución de Guillermo Moreno y se expuso a multas millonarias por desconocer la "prohibición" de publicar estimaciones privadas sobre inflación.

Llegó la hora de la verdad. Y el verdadero desafío no será tanto si la cifra dada a conocer sea baja, sino que sea creíble.

Si hay algo que tienen en claro los analistas que están dentro y fuera del Gobierno es que lasbanderas de la honestidad, transparencia y ética en el manejo de la gestión pública ha sido uno de los principales argumentos para quienes depositaron en las urnas su voto por Macri.

En consecuencia, cada vez que se ponga en duda algunos de esos principios -tal como ocurrió con la aparición de los Panamá Papers o con las revelaciones sobre cuentas en el exterior de funcionarios- el Gobierno corre el riesgo de perder parte del sustento político.

El Indec, que parecía un terreno seguro en cuanto a marcar distancia respecto del kirchnerismo, tuvo también su cimbronazo. Ocurrió cuando Todesca separó de su cargo a la directora técnica Graciela Bevacqua en febrero.

Las desavenencias comenzaron a escalar cuando ella -que también encarnaba la resistencia a la intervención morenista-, se negó a tomarse menos de un año para rehacer el índice inflacionario.

Este episodio generó el primer chispazo entre Macri y Elisa Carrió.

Luego de reunirse con la funcionaria, la diputada exigió no sólo que sea restituida en su puesto sino que el Presidente destituyera al titular del Indec.

Bevacqua, además de no ocultar su irritación (al punto que trazó un paralelismo entreTodesca y Moreno) rescató incluso que este último tenía un atributo respecto del primero: "Me apretaba de frente".

En el ínterin, hubo ruido provocado por los "índices oficiales sustitutos". Concretamente, en relación con cuál era el que tenía que ser utilizado a la hora de discutir subas salariales y otros mecanismos de indexación.

El momento más polémico fue el protagonizado por Alfonso Prat Gay cuando en marzo decidió sustituir el IPC de la Ciudad de Buenos Aires por el de San Luis para el cálculo delCER.

El CER es un indexador por el cual ajustan varios bonos.

El hecho de elegir el índice de San Luis (que en ese entonces estaba menos afectado por el "tarifazo" que el porteño), le significaba tener que afrontar un costo financiero menor.

La situación pareció de una discrecionalidad tan grande que los medios de comunicación afines al kirchnerismo salieron rápidamente al ruedo a criticarlo, alegando que Prat Gayhacía lo mismo por lo que antes eran acusados los funcionarios K.

Por cierto, durante todos estos meses se continuó publicando la "inflación del Congreso", ya no bajo la coordinación de Patricia Bullrich sino de Sergio Massa y los diputados de la oposición.

La obligación de ser creíble
Con estos antecedentes sobre la mesa, es claro que ahora el mayor riesgo que corre elmacrismo es que los nuevos datos pierdan rápidamente credibilidad.

Es decir, que no se constituyan en un termómetro válido para medir la temperatura de los precios.

Para Todesca, el primer objetivo será demostrar que él tenía razón en la discusión con Bevacqua. Que no era necesario tomarse un año completo de "apagón estadístico" para tener un índice que refleje la realidad que enfrentan a diario los argentinos.

Estará consciente, además, de que el número a publicar cada mes va a ser sometido al escrutinio del FMI y de otros organismos de crédito. Los mismos que han puesto "en capilla" al país por la falta de fiabilidad de los datos oficiales.

Pero, sobre todo, el director de Indec tendrá presente la necesidad y la obligación de evitarel "efecto Kicillof".

En febrero de 2014, con un mercado conmocionado ante la reciente devaluación, el entonces ministro puso en práctica un nuevo índice nacional.

Se llamada IPCNu y su función primordial era terminar para siempre con loscuestionamientos sobre los datos oficiales.

Ese indicador implicaba un relevamiento de miles de precios en todas las provincias, contados y procesados según metodologías aceptadas a nivel internacional. Para la elaboración, hasta se disponía de la asesoría del FMI.

El resultado fue decepcionante. En los primeros dos meses, el nuevo índice de Kicillof se ubicó 20% por debajo de las mediciones privadas.

Pese a ello, la diferencia hasta fue tomada con cierta "benevolencia", al interpretarse que era atribuible al hecho de que el promedio nacional podía dar un resultado distinto al de la región metropolitana.

Sin embargo, con el paso de los meses la cosa cambió. La "brecha" se fue agrandando hasta el punto en que el nuevo IPCNu terminó equiparándose con el viejo IPC Moreno.

Por lo pronto, Todesca parece a salvo de esa sospecha: los datos que se han filtrado dan cuenta de que el IPC de mayo estará por encima del 4%, cifra que supera al 3,5% que marcó el indicador del Congreso.

Aún no se sabe por cuánto tiempo se seguirá publicando este último índice, que nació como forma de proteger el anonimato de los economistas amenazados de ser multados y enjuiciados.

En la medida en que el nuevo indicador del IPC sea inobjetable, la publicación del Congresodejará de tener razón de ser.

Es de prever que los dos índices coexistirán al menos unos meses más. De modo tal que para Todesca el número que publica el Congreso será un referente de la credibilidad.

En principio, las expectativas de los economistas privados son positivas.

"Excelente noticia que se vuelva a publicar una inflación creíble. ¡Bien Macri ahí! Mala noticia lo alta que daría la inflación de mayo", escribió en Twitter el analista José Luis Espert.

En tanto, el profesor Víctor Beker, con cuyos manuales se han formado generaciones de economistas, apuntó: "Es un hecho importante que volvamos a tener un índice relativamenteconfiable, después de nueve años de falseamiento de las estadísticas".

"Habrá que ver el número y, sobre todo, la explicación metodológica" advirtió.

Fausto Spotorno, economista jefe del Estudio Ferreres, también aportó su visión: "Es fácil medir la inflación cuando se cuenta con recursos como los tiene el Indec, siempre y cuando se use la metodología que ya se tenía en uso".

Pronósticos bajo exposición
La reaparición del IPC cumple con otra función importante, más allá de funcionar como unrefuerzo del lazo de lealtad del Gobierno para con todos aquellos que vienen demandandotransparencia en la gestión.

Concretamente, es un recordatorio de que su lucha contra la inflación es una de las metasprincipales e innegociables de su política.

Además, en el debut del indicador está la idea tácita de que el Ejecutivo está muy seguro de que podrá ir haciéndola descender, una confianza que lo lleva a asumir esta exposición pública.

Esa visión optimista podrá confirmarse si, en la segunda medición, la que corresponderá a junio, ya se observa una fuerte baja -comprobable en los bolsillos- que marque el regreso a los niveles reales de finales del mandato de CFK.

De momento, esto es lo que espera la mayoría de los economistas privados, quienes pronostican una caída para este semestre hasta niveles en torno del 1,5% mensual.

Esta cifra es la que actualmente se estima como "inflación núcleo". Es decir, depurado del efecto tarifario.

Lo que sí es seguro es que ni el más optimista de los analistas (sea independiente o pertenezca al Gobierno) cree cumplible la meta que se había fijado Prat Gay, del 25% anual.

De hecho, el IPC del Congreso ya está a escaso punto y medio de alcanzar ese nivel, habiendo transcurridos apenas cinco meses del 2016.

En este contexto, para el funcionario estrella del Gabinete, cada publicación del nuevo IPC será un recordatorio sobre lo lejano que quedó su compromiso para con la sociedad.

En otras palabras, traerá al tapete la cuestión de su credibilidad y qué tan manchada puede resultar.

Para sus críticos, quizá haya un motivo de satisfacción: se sabe que la humildad no está entre las virtudes de Prat Gay.

Esto quedó en claro cuando en su conferencia de prensa de enero, los periodistas le hicieron notar lo optimista de su pronóstico y él desestimó esa observación.

Sonriendo, con autosuficiencia, recordó que durante su paso por el Banco Central, en 2003, ya le habían cuestionado por incumplible su plan para bajar el índice y, sin embargo, cayó desde un 40% a un nivel inferior al 4%.

Luego, la realidad demostraría que el "efecto contagio" de la devaluación sería mucho mayor al originalmente previsto por el ministro, y que el impacto del tarifazo está lejos de haberse disipado.

Pero las facturas que alguien le pueda pasar por su pronóstico erróneo será otro tema.

Hoy, el Gobierno está concentrado en que el debut del nuevo IPC salga de acuerdo con sus planes.

En el clima actual, esto implica que será otro motivo de alivio político por contraposición al estilo K.

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/233982-Funcionara-ahora-con-la-consigna-de-evitar-el-efecto-Kicillof-debuta-el-termometro-de-inflacion-macrista-
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