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Ya en las puertas del segundo semestre, los economistas no ocultan su pesimismo sobre un rebote de la actividad

Los últimos reportes marcan preocupación por cierta laxitud fiscal, así como una posible marcha atrás en el frente inflacionario. Lo peor: la devaluación no parece haber devuelto capacidad competitiva. Lo mejor: el contexto internacional ofrece un horizonte mejor al esperado


A punto de entrar en el tan esperado segundo semestre, las consultoras de la Cityafinan sus pronòsticos.

Y la tónica general es el escepticismo, en un contraste cada vez más notorio con eloptimismo con el que el propio Gobierno nacional presentó a la segunda mitad del año.

De manera que el debate del momento consiste en qué tanto puede confiarse en que llegue el ansiado punto de inflexión que deje atrás la "estanflación" y vuelva el crecimiento.

En los ùltimos reportes de las principales consultoras, parece quedar en claro que los análisis de la coyuntura van en dos sentidos. Los datos frìos de la realidad local, en su gran mayorìa,negativos.

Y un punto de la situación internacional que està jugando a favor. Pero primero vaya un repaso de la helada pintura actual.

Salvo algunos casos puntuales, como la venta de autos cero kilómetro, las operaciones decompraventa de inmuebles o el corte de tickets de cine, la enorme mayoría de los datos deconsumo de los primeros cinco meses del año marcan claros retrocesos respecto de igual perìodo de 2015.

Por ahora, de los famosos "brotes verdes" que miran los economistas para adelantarse a un ciclo de reactivación, poco y nada.

Cada signo positivo encierra una lógica propia que bien podrìa ser totalmente ajena a undespegue de la actividad.

La venta de vehìculos, sin ir más lejos, respondería a que la Argentina viene de largosmeses sin stock, que ha reaparecido tras la liberación del cepo y la apariciòn de ofertas apetitosas para los consumidores.

Yendo a lo general, los últimos informes económicos destacan, precisamente, que la actividadarrancará el segundo semestre sin ningún dato alentador, por lo menos que sea determinante para el nivel de empleo.

No aparecen variables que hagan pensar en una reactivación fuerte en el corto plazo o al menos una mejora que sea visible para los consumidores.

Por ahora, y aquí viene el indicador que le da más esperanza a los funcionarios del Gobierno: la constante suba en el precio de la soja, que asegura más divisas al comercio exterior.

El ùltimo informe de Ricardo Arriazu, precisamente, destaca que, en lo que va de 2016, el índice de materias primas del BCRA ya avanzó un 30%. Una tonelada de la oleaginosa en torno a los u$s430 lleva algo de holgura a las sacrificadas arcas estatales.

La Argentina redujo su participación en el comercio mundial en los últimos años, especialmente desde la imposición del cepo cambiario.

Entre 2011 y 2015 las exportaciones bajaron desde un 0,5% del total global a solamente 0,3% y como porcentaje de los países exportadores de commodities

El escenario con que finaliza la primera parte de 2016 está más que claro.

¿Y hacia adelante?
Algunos de esos informes -como el elaborado por el economista Nicolás Dujovne- plantea la cuestión desde el tìtulo: "De la recuperación al crecimiento: ¿cuánto, cómo?".

Luego de enunciar que el repunte promedio de la Argentina entre 2003 y 2015 fue de 4,4% (de acuerdo con estimaciones de la consultora), con dos tramos bien definidos:

- Un 7,8% de mejora hasta 2008

- De apenas el 1,9% desde 2009 al 2015

Así las cosas, Dujovne asevera que la expansión que se viene será modesta.

Ese crecimiento, dice el analista, no vendrá de la mano de un mayor consumo ni del repunte en la cantidad de puestos de trabajo.

La clave, enfatiza, habrá que buscarla por el lado de las exportaciones y de las inversiones.

Sin una mejora en el mundo del trabajo -dadas las caídas en el poder adquisitivo y sin crecimiento en el nivel de empleo-, el consumo continuará en un escalòn por debajo con respecto al de años anteriores.

En estos dos puntos hay coincidencia con otras consultoras.

La de Arriazu, por caso, destacó que para ese despegue (tenue pero despegue al fin), se afianzará gracias a la mejora del escenario global.

Otra firma, la de Federico Muñoz, se detuvo a analizar el complejo dilema que debe desentrañar el Gobierno.

En su último informe, da cuenta de que las soluciones a los principales problemas que hoy enfrentan los funcionarios (inflación, retraso cambiario y recesión) entran en conflicto entre sí.

Crítico de la decisión de Federico Sturzenegger de aplicar bajas sucesivas en las tasas de interés (el rendimiento de las Lebac ya cayó del 38% al 31,5% anual), Muñoz sugiere que elBanco Central debería dedicarse exclusivamente a ganar la pulseada contra la inflación, sin apresurar una reducción en el costo del dinero con el objetivo de recuperar la economía.

El economista es bien claro en su postura: "Si es cierto lo que afirmó la conducción monetaria en su último comunicado -que la inflación caerá pesadamente en junio- entonces no habrá queesperar demasiado para que la desaceleración de los precios, y el consecuente refuerzo de los ingresos reales, se convierta en el punto de partida de una progresiva reactivación".

El dólar bajo la lupa

A diferencia de lo ocurrido en otras crisis, esta vez no pareciera que una mayor competitividad del tipo de cambio esté ayudando a superar la situación.

Dos consultoras -LCG y la de Nicolás Dujovne- se encargaron de demostrar que el tipo decambio real cayó varios peldaños después del verano, tras la devaluación.

¿Dónde estamos parados?
● El Tipo de Cambio Real Multilateral se encuentra tan sólo 9% por encima del promedio de2015, que fue el año de máxima apreciación real desde 2001. Es decir, no hay mucho para festejar.

● Así, si se compara el nivel actual con el promedio del período 2011-2015 da que el TCRM es hoy un 9% peor. En otras palabras, aun cuando se compare con los años del cepo, ahora el TCRM ha perdido competitividad.

● Mayo cerró en un nivel de 1,26 (índice base dic-01=1). En febrero, cuando la cotización del dólar trepò a $16, el TCRM se elevó a 1,49.

● Solamente podría verse una mejora si al TCRM se le agrega el beneficio fiscal por la quitade retenciones al campo. Esa medida contribuyó como una verdadera "devaluación fiscal".

● De acuerdo con los cálculos de la consultora de Dujovne, "teniendo en cuenta dicho efecto, elTCRM efectivo actual es un 20% mayor que el de 2015 e, incluso, se encuentra levemente por encima con respecto al de 2011 (último año sin control de capitales)".

● Para ponerlo en perspectiva, el actual es similar al de 2013. ¿Dice mucho eso? En principio que tan mal no se está, pero no se cuenta con un peso lo suficientemente depreciado en términos reales para tapar los (enormes) problemas de competitividad que evidencia la Argentina.

● De acuerdo con la consultora LCG, si se asume un tipo de cambio de $16,50 hacia finales de año, el TCRM cerraría el año en 1,24.

A días del segundo semestre, y cuando ya está claro que la segunda parte del 2016 no vendrá como para descorchar champaña, lo que sí podrá plantearse el Gobierno es el tipo decrecimiento que pretende para la economìa.

Sobre todo porque todavía no queda en claro ni la magnitud ni la calidad de esa eventual recuperación.

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/234287-Ya-en-las-puertas-del-segundo-semestre-los-economistas-no-ocultan-su-pesimismo-sobre-un-rebote-de-la-actividad
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