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El "TEG macrista", a pleno: avanza el plan de un Mercosur “light” y se ponen más fichas en el Pacífico

Como en el clásico juego de estrategia en el que el objetivo es conquistar territorios, el Gobierno está empeñado en abrir nuevos mercados y captar inversiones. El fenómeno Brexit y una Unión Europea agrietada aceleran cambios en el bloque regional. Brasil, el nuevo aliado para flexibilizarlo


En el mismo instante en que Mauricio Macri asumió la presidencia, analistas y empresarios trazaron su veredicto: el Mercosur, un bloque que quedó obsoleto y se transformó en un "corset" para la búsqueda de acuerdos que permitan potenciar las ventas al mundo, debía transformarse.

Durante los últimos años, esta alianza regional había funcionado como un refugio ideal para elgobierno kirchnerista: su burocracia, su escasa flexibilidad y la falta de entendimientoentre los socios había hecho de esta unión aduanera imperfecta un escudo ideal para frenar importaciones y cuidar dólares.

Pero en el macrismo, esta visión ya quedó arcaica. Es por eso que en el Gobierno se viene evidenciando un rumbo hacia un Mercosur “light”.

De hecho, nadie espera una cumbre de presidentes, con discursos altisonantes y anuncios grandilocuentes para comunicar los cambios.

La metamorfosis del bloque, que sepulta definitivamente la ambición de alcanzar una unión aduanera perfecta, ya está en marcha.

Hace escasos cuatro o cinco años, el único miembro del Mercosur que pugnaba por salir delcorset regional era Uruguay, país que se había convertido en un rehén de la conflictiva y beligerante relación entre un Brasil con necesidades de vender sus productos y una Argentinadecidida a frenar las importaciones de sus propios socios, aun a costa de violentar la propia naturaleza del bloque.

En ese entonces, José “Pepe” Mujica coqueteba con Washington, despertando la inquietud de Dilma Rousseff –que empezaba a quedar atrapada en su propia crisis política- y Cristina Kirchner.

Pero hoy los tiempos han cambiado notablemente: el Mercosur está prácticamenteparalizado y son ahora sus dos principales miembros, Argentina y Brasil, los que declaran abiertamente sus planes de querer alterar el rumbo del bloque.

La acelerada velocidad que le imprimió Macri a su acercamiento con la Unión Europea, durante su actual gira por el Viejo Mundo, es un claro indicador de estos vientos de cambio.

Y si faltaba una duda de que el Gobierno está decidido a mutar la realidad es que la Argentina está empujando unilateralmente los límites para tratar de ingresar a la Alianza del Pacífico.

El país acaba de ser reconocido como miembro observador de esta coalición de cuatro naciones, conformada por Chile, Perú, Colombia y México y que ya representa el 50% del comercio de América latina.

No sólo eso. Para el macrismo este es el testeo inicial para su verdadera ambición: sumarse al controvertido Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

El mismo de trata de una unión que representa el 40% de la economía mundial y que superaen tamaño y alcance al extinto ALCA, la zona de libre comercio que espantaba al kirchnerismo y que naufragó en la cumbre de Mar del Plata, allá por 2005.

“El Mercosur hoy es un paciente con muerte cerebral. Está paralizado, sin funcionar. Se suspendió la cumbre de presidentes, Brasil no quiere cederle el control a Venezuela, estamos en una zona gris. Por eso es muy positivo que la Argentina haya tomado la posta y plantee una agresiva agenda de internacionalización”, apuntó el analista Marcelo Elizondo.

“Me consta personalmente que Macri quiere flexibilizar un bloque que fue pensado inicialmente para facilitar el comercio intradoméstico pero no como plataforma hacia terceros mercados. Y el Gobierno apunta a cambiar esto”, señaló.

En una línea argumental similar, desde la consultora Economía & Regiones arremetieron contra la deslucida actualidad del bloque: “El Mercosur está mal, está estancado. De hecho, es la alianza de países con menor dinamismo a nivel mundial”.

Por eso, coincidieron en señalar que es fundamental un viraje en la manera de pensar la integración al mundo, dado que “así como está no es de utilidad como trampolíndel crecimiento para la Argentina”.

Brexit: el desencanto y el fin de una era

Los intentos del macrismo por flexibilizar el corset e ir hacia un Mercosur más “light” no es consecuencia de un capricho personal.

Para Elizondo, esto responde a un cambio de paradigma a nivel global: el mundo asiste aun desencanto hacia los grandes bloques cerrados.

“Estamos asistiendo al fin de una era. Está cambiando la forma en que se tejen las relaciones internacionales. El Mercosur nació admirando a la UE y hoy es testigo de cómo ese espejo en el que quería reflejarse está sufriendo por sus propios problemas internos", recalcó.

El fenómeno conocido como Brexit, es parte de ese proceso.

“La salida del Reino Unido se debe a que ahora se apunta a mayores niveles de autonomía para que cada país maneje de manera individual temas arancelarios, financieros y monetarios. No para aislarse, sino para integrarse desde otra posición. Ya es obsoleta la idea de lossupraestados regulacionistas. Con sus diferencias, esta excesiva rigidez es lo que ha boicoteado al Mercosur”, apuntó.

El plan de “desburocratizarlo" también es compartido por el presidente interino de Brasil,Michel Temer, quien hace unos días respaldó a su ministro de Relaciones Exteriores, José Serra, un acérrimo enemigo del actual Mercosur.

“Hay que rediscutir el bloque, no para eliminarlo, sino para universalizar las relaciones con otros países", fue la contundente frase de Temer.

Las críticas, por cierto, llueven desde toda la región. Al ser recibido por el propio Macri en la Casa Rosada, el ex presidente chileno, Eduardo Frei, en su rol de embajador en misión especial para Asia Pacífico, anticipó el final del Mercosur tal como se lo conoce hoy día.

Para Frei, esta unión aduanera “impidió concretar una integración regional, porque sigue rigiéndose por acuerdos de la década del ´70”. Por eso, instó a avanzar con “tratados másmodernos y realistas”, como es la Alianza Pacífico.

En este contexto, la misión oficial que desembarcó hace unos días en Bruselas, dejó en evidencia cómo el Gobierno está procurando acelerar la firma de acuerdos con la UE para provecho de la economía argentina, independientemente del interés del Mercosur.

En el marco de la rúbrica de un memorándum de entendimiento junto a su par de la UE, Federica Mogherini, la canciller Susana Malcorra aseguró que “son necesarios u$s100.000 millones de inversión en infraestructura en los próximos cuatro años. Y esto es algo que no podemos realizar nosotros solos; necesitamos socios”.

Frente a esto, Mogherini respondió que “estamos listos para ayudar al desarrollo de nuevos desembolsos”, al tiempo que adelantó que habrá una importante misión comercial deempresarios europeos hacia la Argentina en esta segunda parte del año.

Macri hizo lo propio en Alemania, donde aprovechó su gira para organizar un foro económico en Berlín en el que reunió a más de 300 empresarios para mostrarles lasbondades de la nueva gestión.

"La comitiva está buscando avances concretos en materia de comercio e inversiones, independientemente de un futuro acuerdo entre bloques", señaló una fuente cercana al Ministerio de Producción.

Mucho terreno por ganar

Según Enrique Mantilla, presidente de la Cámara de Exportadores (CERA), un pacto entre la UEy el Mercosur recién podría sellarse en 2018, un plazo demasiado extenso para las urgencias de un Gobierno interesado en abrir más mercados.

Un análisis efectuado por la Cámara Argentina de Comercio (CAC) indica que las exportaciones albicelestes hacia la UE cayeron en un pozo tras años de problemas de competitividad y roces diplomáticos.

En 2015, la participación de ese bloque en el total de ventas de la Argentina representó menos del 16%, uno de los niveles más bajos en casi 25 años.



Con ese telón de fondo, este miércoles Macri hizo un llamado para que “empresas alemanasvengan a nuestro país y se asocien con firmas argentinas, para así integrar cadenas de valor y juntas ganar competitividad”.

La agresiva estrategia de internacionalización también está ocupando un lugar clave en la agenda del ministro Francisco Cabrera, quien participará en China de la Reunión del G-20 “con el objetivo de insertar a la Argentina en el mercado mundial”.

En el marco de dicha cumbre, el funcionario –junto con el secretario de Comercio, Miguel Braun- mantendrá encuentros de trabajo con funcionarios de la Unión Europea, Japón, Corea, Holanda, España, México, Nueva Zelanda, Reino Unido y Rusia, así como también del Banco Mundial.

La gran apuesta: la Alianza del Pacífico
En esta suerte de partida de TEG que viene jugando el macrismo, se están poniendo más fichas en el margen izquierdo del tablero, más precisamente en el Pacífico. Allí está la Alianzaconformada en 2011 por Chile, Perú, Colombia y México.

Estos cuatro países, que concentran el 50% del comercio de América latina y más del 40% de lainversión extranjera, es una rara avis a nivel mundial: mientras todos los bloques están perdiendo miembros o agrietándose, esta coalición es la única que realmente prospera en términos económicos.


La Argentina acaba de ser reconocida como nación observadora de esta alianza. Si bien comparte ese privilegio con otros 48 países –también están Uruguay y Paraguay-, era un objetivo que desvelaba a Macri, quien ya utilizó la última cumbre de la Alianza para salir a vender las oportunidades en materia de inversión.

Según Elizondo, “para la Argentina, el paso que dio Macri muestra el cambio de rumbo:mayor autonomía frente al Mercosur, acercamiento a un bloque promotor del librecomercio internacional y reconocimiento de que en el Pacífico está el gran motor económico transnacional”.

De acuerdo con un informe de la consultora DNI, la Argentina exporta más del 40% de sus productos a América latina. De modo que "adherir como observador a la Alianza del Pacífico, completa la generación de un marco de referencia que cubre el espacio al que llegan la mayoría de las empresas exportadoras de nuestro país”.

“Pensando a largo plazo, un potencial futuro acuerdo pleno con la AdP, además de mostrar de modo inequívoco un nuevo rumbo, mejorará el comercio hacia quienes ya son grandes receptores de nuestras exportaciones industriales”, concluye el informe.

Sin embargo, muchas organizaciones empresarias están en desacuerdo con esta visión. Argumentan que las particularidades del mercado interno (inflación, elevados costos laborales, etc.) impiden competir de igual a igual con manufacturas de países más flexibles, como México.

Cabe destacar que esta asociación, que tiene tratados de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, ya eliminó aranceles para el 92% de los productos comercializados entre los Estados miembros, lo que abarata y facilita las importaciones.

Este es el principal argumento al que se oponen organizaciones industriales, que ven en esta alianza una clara amenaza para el entramado fabril nacional.

En cambio, entidades del agro, como la Sociedad Rural, fueron de las primeras en celebrar el hecho de que el país ahora tenga voz en esta coalición, como un primer acercamiento que podría derivar en un futuro pacto.

“Un mercado de 220 millones de consumidores que concentra nada menos que el 50% del comercio de la región no puede ser más propicio para vender los alimentos que produce nuestro campo”, indicaron desde la SRA.

Más allá del debate entre posibles ganadores y perdedores, Elizondo consideró que la Argentina puede integrarse a esta Alianza sin violentar las reglas del Mercosur.

Este camino sería iniciando “negociaciones sobre ejes que vayan más allá del Arancel Externo Común pero que son cada vez más relevantes en los acuerdos internacionales, como normas técnicas, estándares de calidad, regulaciones para compras gubernamentales y convenios para la protección de inversiones”.

Sin embargo, cualquier futuro pacto individual formal y de mayor envergadura implicará ponerle fin al Arancel Externo Común (AEC), algo así como el “escudo protector” del Mercosur.

Actualmente, los bienes importados extrazona pagan el mismo arancel (en todos los países miembros) para evitar el desvío de comercio.

Sucede que, sin el AEC, un bien fabricado fuera del Mercosur podría entrar a una nación integrante con arancel más bajo y luego, ya una vez dentro del bloque, se dirigiría hacia otros destinos sin pagar tributos.

“El problema de los acuerdos bilaterales de libre comercio es que ponen en jaque a lArancel Externo Común (AEC) del Mercosur, principal pilar del bloque”, advirtieron desde Economía & Regiones.

Sin embargo, los impulsores de un Mercosur en su versión más “light” aseguran que el AEC es una suerte de “colador aduanero”, dado que sólo un 40% de las partidas arancelarias están contempladas. El resto, exceptuado.

Por lo pronto, Macri ya tiene en claro cuál es el rumbo a seguir: menos Mercosur y más alianzas con países extrazona. Para avanzar en este sentido, ya puso varias fichas en el tablero.

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/235053-El-TEG-macrista-a-pleno-avanza-el-plan-de-un-Mercosur-light-y-se-ponen-mas-fichas-en-el-Pacifico
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