Dólar Blue Dólar Oficial Euro Blue Euro Oficial
Compra: $15.95
Venta: $16.35
Compra: $15.75
Venta: $16.15
Compra: $16.80
Venta: $17.77
Compra: $16.70
Venta: $17.70
Real Blue Real Oficial Libra Blue Libra Oficial
Compra: $4.63
​Venta: $5.24
Compra: $5.00 
Venta: $5.40
Compra: $20.06 
Venta: $20.55
Compra: $20.0835
Venta: $20.2581

Recálculo del PBI y confirmaciones estratégicas

Semanas atrás, el Indec dio a conocer un recálculo de las tasas de evolución del PIB del país entre 2004 y 2014. Datos que pueden empalmar con el registro correspondiente a 2015.

Como se recordará, hace un tiempo se conoció un trabajo conducido por Ariel Coremberg estimación PBI Arklems acerca de la dinámica del PBI en similar período. Las conclusiones de ambos trabajos, en líneas generales, tienden a reflejar coincidencias.

En rigor, en no pocos países se acostumbra realizar actualizaciones periódicas de aspectos de la contabilidad nacional. Claro que, en el caso argentino, el asunto tiene un sabor especial en virtud de la sistemática intervención de facto producida en el Indec desde años atrás y de, en paralelo, la clara sospecha del lanzamiento de números “hechos a la carta”. Así como se subestimaba la inflación, así se perfilaba la sobreestimación de los guarismos oficiales del PBI.

Haciendo una esquematización de las revisiones, por un lado, se ratifica que los datos del notable crecimiento del lapso 2003-2007, que supera el 8% anual sostenido, quedan esencialmente inafectados. Si hay diferencias son mínimas. Hay algún acotado desvío en contra y a favor de la medición oficial, a la postre, compensándose. Sería en la bisagra 2007-2008 donde se perfilarían las diferencias más serias.

La disonancia en 2009 luce rotunda. Pero, obviamente, se trata de un año muy peculiar, signado por la crisis mundial. En el lapso 2010-2011, la medición oficial original supera a la revisada, pero las tendencias, aun con la brecha operante, son similares, al alza. El quid se presenta con relación al lapso 2012-2014, pudiéndose, incluso, incorporar el guarismo registrado para 2015, año en el que se verifica cierta expansión (2,4 por ciento). Cuando, en consecuencia, se aborda el cuatrienio 2012-2015 se detecta un estricto estancamiento, un cuadro bien congruente con las impresiones más relevantes de la época, contrastantes con el forzado relato oficial de entonces. Cerrando las mediciones, nos encontramos con la desaceleración de los últimos trimestres tenidos en cuenta.

Las conductas efectivas “detrás” de los guarismos
Los números barajados, aunque sea de forma esquemática, trasuntan los rasgos entitativos del funcionamiento de la economía argentina en la última década larga. Por de pronto, aquéllos permiten confirmar la tesis que venimos defendiendo desde hace muchos años, en el sentido de que, en lo económico, no existió homogeneidad, sino un quiebre en términos de estrategia, y que, como consecuencia, las performances fueron disímiles.

Resulta indiscutible la prevalencia del tramo 2003-2007, identificado con la matriz del dólar competitivo, marcando uno de los mejores quinquenios de la historia económica argentina. En concurrencia con los llamados superávits gemelos, y el estadio de superación de la restricción externa, dando lugar a una llamativa acumulación de reservas (aun funcionando el desendeudamiento externo). La magnitud del crecimiento desmiente la mera refundición del desempeño económico a las condiciones mundiales, sumando que la piramidación de los precios de los commodities recién irá irrumpiendo al final del tramo aludido.

El dólar competitivo, como eje de la matriz, gravitó fundamentalmente en el éxito, más allá de las críticas que se formularon y se formulan, provenientes tanto de círculos heterodoxos (como los que manejaron la economía a partir de 2010, generando el “macrocidio”) como de los de tenor ultramonetarista (los hay cercanos a la administración actual). Vale recalcar que un reciente paper elaborado en el seno del Banco Central Europeo revalida la importancia del nexo entre el manejo de un tipo de cambio real alto y el crecimiento.

Dejado a un lado el particular bienio 2008-2009, según las cifras, se observa una recuperación durante 2010-2011, coincidente en dosis significativa con la salida del vórtice de la crisis mundial y el usufructo de los activos legados por el modelo previo. Pero, como en el mientras tanto se plasma el desahucio pleno del modelo competitivo productivo, reemplazado por un enfoque de cuño populista, se colocan las semillas de la ulterior instancia crítica, yendo de la mano el camino de la reapreciación cambiaria real con la fuerte salida de capitales y la reinstalación de la restricción externa (dando lugar al racionamiento generalizado de divisas bautizado como “cepo cambiario”).

Queda en claro que el cuatrienio 2012-2015, inherente a la gestión de la “nueva” orientación económica que tradujo el quiebre estratégico de la década larga, luego de la breve fase de tipo “ave fénix” de 2010-2011, en virtud de sus propios criterios rectores de política, ancló en un espectro esencialmente estanflacionario. Hubo intentos analíticos de “disculpa” del fenómeno, remitiéndose a aspectos de alcance internacional. Así se postuló atrevidamente que la salida de capitales de 2011 se debía principalmente al arranque de la recaída económica europea, o que pesaban en el desempeño general las condiciones económicas mundiales. Sin embargo, comparando con lo ocurrido en las secuencias sucesivas con otras economías del continente Brasil a un lado, con sus bemoles propios, quedó en claro la insostenibilidad de tales intentos.

Recién en los últimos tramos se advirtieron comportamientos más homogéneos. Tiene su cuota de interés el relativo repunte de 2015. Justamente, éste se asocia con el desenvolvimiento del esquema que denominamos Plan Verano y que abordamos aquí en numerosas ocasiones. Paradójicamente, este esquema, que en su mera “función económica” (consustanciada con el ciclo económico- político de ese entonces) puede considerarse exitoso en su orden (aunque el objetivo estrictamente político naufragara), se apalancó en no menor medida en las propias expectativas favorables que levantaba la perspectiva del futuro cambio de la administración en curso (la que, precisamente, gestionaba dicho plan). Por supuesto, siendo sus bases endebles y sus mecanismos de alcance superficial, el plan ya comenzó a debilitarse en su parte final.

En síntesis, el recálculo de cifras, aparte del intento de retomar una mayor seriedad en el manejo de los datos de la contabilidad nacional, posibilita ratificar firmemente la tesis de la década larga quebrada en lo económico, dejando en claro asimismo las dificultades a enfrentar hacia adelante para retomar una senda de cierto crecimiento.

Fuente: http://www.diariobae.com/article/details/75805/recalculo-del-pbi-y-confirmaciones-estrategicas
SHARE
    Comentar con Blogger
    Comentar con Facebook