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Herederos de Tompkins pusieron a la venta sus tierras en Argentina y Chile, pero los Esteros del Iberá "no se tocan" (iProfesional)

La familia del magnate fallecido en 2015 busca desprenderse de tres campos productivos ubicados en Entre Ríos y Corrientes. La intención es hacerse con hasta u$s50 millones. Al mismo tiempo, le colocó el cartelito “se vende” a dos estancias del otro lado de la Cordillera. La situación en Iberá 


A poco más de un año de haber fallecido en un accidente de navegación, el proyecto de Douglas Tompkins en Argentina y Chile va camino a sufrir una profunda transformación que muchos interpretan directamente como una retirada de esta parte del mundo.

A través de MBA Lazard –filial en Buenos Aires de la firma estadounidense especializada en banca de inversión y manejo de activos–, los herederos del creador de marcas como North Face acaban de poner en venta dos estancias que el magnate posee en la provincia de Entre Ríos y una en Corrientes.

Según confirmaron a iProfesional fuentes cercanas a la familia Tompkins, los establecimientos que se ofrecen en el mercado internacional son Laguna Blanca, El Tránsito y Malambo, campos que totalizan más de 17.200 hectáreas.

Las tierras en cuestión ya habían sido objeto de evaluación para una potencial venta a mediados de 2014, cuando el mismo Tompkins frenó la actividadproductiva que se llevaba adelante por efecto de lo que el magnate definió como “inestabilidad económica y clima político salvaje”.

Por la comercialización de los campos en la Mesopotamia, la familia espera hacerse con hasta u$s50 millones. Los establecimientos, indicaron desde el entorno de Tompkins, corresponden a lotes adquiridos hace casi 15 años para la producción orgánica de frutas, olivo, nueces, y ganadería ovina y bovina.

“También hay producción de miel y plantas aromáticas y medicinales. En su momento hubo tensión en torno a Laguna Blanca ya que, en 2014, el empresario decidió despedir a un grupo de empleados por lo que él decía era una crisis económica inminente. Fue uno de los pocos proyectos a los que Tompkins jamás le encontró la vuelta", comentó a iProfesional una fuente vinculada al gobierno de Corrientes.

"La venta tras su muerte no nos sorprende”, acotó.

El empresario, devenido en conservacionista a partir del año 2002, enfrentó duros cuestionamientos en el último tramo de su vida por acumular bajo su poder hasta 350.000 hectáreas ricas en recursos naturales dentro de la Argentina.

Por fuera de sus establecimientos ahora a la venta, el empresario colocó bajo la órbita de Conservation Land Trust (CLT) -fundación que creó en sociedad con su esposa, Kristine McDivitt-, infinidad de campos emplazados en Santa Cruz, Neuquén y Tierra del Fuego, además de Corrientes y Entre Ríos.

Una de las superficies estratégicas que se aseguró Tompkins a través de CLT fue la reserva natural Iberá, un área de más de 500.000 hectáreas abundante en bañados y vegetación y hoy sujeta a un plan de protección de especies.

Debajo de Iberá se encuentra el Acuífero Guaraní, considerado uno de los reservorios de agua dulce más importantes del planeta, con un caudal capaz de abastecer a la población mundial por varias décadas.

En más de una oportunidad, el empresario tuvo que salir al ruedo a asegurar que su intención es la de preservar esa zona correntina para, posteriormente, entregar esa vasta superficie de territorio al Gobierno bajo la forma de distintos parques nacionales.

El proyecto Iberá, “a salvo”
Consultados por el futuro de la reserva de Iberá tras esta decisión de la familia Tompkins de desprenderse de tierras, desde CLT aseguraron a iProfesional que la puesta en venta de otros campos no modifica en nada las acciones de la fundación ideada por el empresario en lo que hace a recuperación de ecosistemas.

“Las que están en posición de venta son propiedades personales del señor Tompkins y no así superficies en los esteros. La zona de Iberá está dentro de la potestad de la fundación y ese control no puede ser retroactivo y quedar bajo dominio de la familia. La sucesión no debe mezclarse con el trabajo que estamos haciendo”, aclaró Marian Labourt, vocera de CLT.

La responsable de comunicaciones afirmó a iProfesional que la organización continuará con su compromiso de “recuperar” áreas con hábitats dañados y que, a partir de esta intención, ya prevé la entrega al Estado nacional de 150.000 hectáreas de espacios verdes “restablecidos”.

“El año pasado cumplimos con una primera entrega y así seguiremos año a año hasta el 2019. Todo lo que ponemos a disposición del Estado es bajo la figura de parque nacional. Hicimos una primera donación el 23 de septiembre del año pasado y el plan de trabajo no tiene relación con estas operaciones vinculadas a la sucesión de Tompkins. Nuestras metas siguen firmes”, enfatizó.

La actividad de CLT en Iberá comprende desde la restauración de paisajes hasta la recuperación de especies extintas, pasando por la motorización de propuestas orientadas a desarrollar la economía local. La iniciativa nació de un plan de trabajo diseñado por el mismo Tompkins en 2005.

La zona bajo control de Conservation Land Trust:


Los campos en venta
En cuanto a las características de las tierras en venta, vale decir que El Tránsito es un establecimiento adquirido a Pérez Companc, y que con posterioridad Tompkins transformó en un campo poblado con más de 6.500 cabezas de ganado.

“Su propietaria anterior, la compañía forestal Pérez-Companc había proyectado convertirla en una plantación de monocultivo de pino industrial. Salvar el terreno de este destino significó comprar la totalidad de la compañía, lo cual significó la adquisición de varias propiedades, las cuales sumaban 110.000 hectáreas en total. Reconstruir El Tránsito requirió un trabajo de restauración enorme”, describe Tompkins Conservation.


Por el lado de Laguna Blanca, se trata de una estancia en la que se cultiva avena, linaza, sorgo, cebada y trigo.

“Además, se han implementado huertos en los cuales se producen once especies de fruta y nueces, incluyendo duraznos, peras, olivos, dátiles, avellanas, nueces y almendras”, detalla la compañía.

“Hay además muchas hierbas aromáticas que no requieren cultivo. Las ovejas pastan en praderas nativas restauradas, y se reserva paja a partir de los pastos que rodean los huertos para alimentar el ganado durante el invierno”, añade.


En cuanto a El Malambo, su adquisición en 2009 respondió a un intento de Tompkins por expandir su capacidad para producir verduras, granos y aves de corral.

La modalidad de trabajo agroecológico impulsado por el magnate nunca alcanzó para cumplir con los objetivos de rentabilidad previstos.


También en Chile

A la par de la puesta en venta de campos en la Argentina, los herederos del creador de North Face también salieron a ofrecer las estancias de Tompkins del otro lado de la Cordillera de los Andes.

En Chile, la encargada de negociar los potenciales traspasos es la firma Sotheby Internacional Reality, que en las últimas horas confirmó el interés de capitaleschinos por quedarse con los establecimientos Reñihue y Las Rosas.

Ambas locaciones, que en el vecino país reciben el nombre de “fundos”, se ubican en la región de Los Lagos –zona patagónica, con capital fijada en Puerto Montt– y poseen una cotización de u$s15 millones.

Reñihue es el más costoso de los dos en virtud de que, además de casas y oficinas de gestión, también cuenta con hangares y hasta una pista de aterrizaje de 550 metros.

De cerrar la venta de todos estos activos en Argentina y Chile, los herederos de Tompkins habrán formalizado el fin de los intereses económicos y productivos de la familia en toda Sudamérica.

El destino de sus acciones filantrópicas parece, por ahora, mantenerse al margen de esta salida inesperada.

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/245449-Herederos-de-Tompkins-pusieron-a-la-venta-sus-tierras-en-Argentina-y-Chile-pero-los-Esteros-del-Ibera-no-se-tocan

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