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Desestabilizador serial: el rubro Alimentos y Bebidas eleva la inflación de junio y lleva inquietud al Gobierno (iProfesional)



Una vez más, los precios en esta actividad crecen más de lo previsto y ponen a Federico Sturzenegger en "aprietos" para cumplir con su promesa de lograr un índice inflacionario del 17% anual. ¿Cuál es la explicación de los analistas? Casos concretos sobre el accionar de algunas marcas

La baja de la inflación se ha convertido en el gran caballito de batalla del Gobierno de cara a las elecciones y es, acaso, el "brote verde" que más ansía que se consolide.

La cifra que revela el INDEC pasó a ser una suerte de "número mágico", capaz de dibujar rostros de alegría en los funcionarios o de marcada preocupación.

Tras la satisfacción que trajo el 1,3% de mayo, todo el equipo económico sigue al detalle la evolución del dato de junio.

En este sentido, en contra de las expectativas de algunas consultoras de la City -e incluso las del propio Gobierno-, el índice amenaza con ubicarse algunas décimas más arriba de lo imaginado hasta hace algunos días.

¿Cuál es el rubro que viene a traer "mala onda", en un momento en el que se requiere que el índice inflacionario siga para abajo, para así acercarse al acumulado del 17% anual que prometió Sturzenegger?

Una vez más, el de los alimentos. No es, por cierto, la primera vez que registra subas superiores al promedio.


Precisamente, esto mismo es lo que ha sucedido durante las tres primeras semanas de junio. A punto tal que desde Elypsis hacen referencia a una "aceleración" inflacionaria.

Las afirmaciones de esta consultora suelen ser muy tenidas en cuenta. Acaso el hecho de medir más de 300.000 precios de la economía la ha convertido en una de las más respetadas y precisas a la hora de determinar el pulso inflacionario.

"El rubro que explica principalmente esta aceleración en nuestro IPC es el de Alimentos y Bebidas", reseña Nicolás Abuchar, economista de Elypsis, en diálogo con iProfesional.

"En la tercera semana registra una variación mensual del 2% -junio contra mayo- mostrando nuevamente la misma dinámica de la inflación general", completa.

Poniendo la lupa sobre los distintos ítems, se observa que las mayores subas entre mayo y junio se registran en:

- Verduras: + 4.2%.

- Lácteos: +3.1%

- Panificados: + 2.7%

- Carnes: + 0.9%.

"Si bien el dato de mayo (1,3%) fue positivo, aún no observamos una clara tendencia de desinflación", expresa el especialista de Elypsis a iProfesional.

Para esta consultora, el número de junio podría situarse entre 1,4% y 1,5%. Y la principal preocupación es que buena parte lo explicaría el incremento en los precios de los alimentos.

Desde la consultora de Miguel Bein también están midiendo un nuevo salto en este rubro, aunque de una proporción menor al observado por Elypsis: 1,4% en promedio.

Distintas cadenas mayoristas consultadas por iProfesional también dieron cuenta de remarcaciones, tanto en "Alimentos" como en "Bebidas", durante la primera parte de este mes.

En esos centros mayoristas, en los que se abastecen los dueños de autoservicios y de almacenes de barrio (también el público minorista), se registraron alzas de hasta 9% durante la primera quincena.

Las fuentes consultadas brindaron algunas precisiones:

1.- Lacteos (+8%), a raíz de la escasa disponibilidad por lluvias en las zonas productoras.  En el caso de la leche fluida, el encarecimiento se dio, sobre todo, en las presentaciones larga vida. También se incrementaron hasta un 10% los yogures y la onda expansiva se extendió a las mantecas y quesos

2.- Fideos: este mes vienen reacomodándose las líneas más económicas, con un 7% de  incremento

3. - Arroz: los aumentos se ubicaron entre un 7% y un 9%, dependiendo de la calidad

4.- Fiambres: estuvieron un escalón por debajo, con ajustes del 6% en  promedio

5.- Azúcar: el repunte fue similar (6%) que, a su vez, impacta en otros rubros como los polvos para preparar postres y bebidas

6.- Cafés de filtro e instantáneos: en esta caso, el aumento promedio fue de un 5%

7.- Infusiones: tanto las yerbas como los tés registraron alzas de hasta un 10%

8. Caldos, sopas y puré para preparar: en este caso, los incrementos fueron de hasta un 3%

"Si bien algunos artículos estacionales, como las verduras, explican parte de la aceleración inflacionaria, también hay una fuerte influencia de los bienes pertenecientes a la inflación núcleo", precisa Gabriel Zelpo, de Elypsis.

"A partir de estos registros, estimamos que el índice de junio se ubicará cerca del 1,4%", precisan desde Elypsis.

Además, sus analistas indican que esta cifra dejaría al Banco Central en una situación "incómoda", ya que se autoimpuso como meta un 17% para este año.

En otras palabras, si junio termina con este registro (1,4%), el acumulado para los primeros seis meses alcanzaría el 12,2%.

Esto haría que le quede apenas 5 puntos para repartir en todo el segundo semestre (es decir, para igual lapso, menos de la mitad de lo ya registrado).

Con la mira puesta en lo que viene, existen dos cuestiones clave: las razones que explican la persistencia de la inflación en alimentos, por un lado, y el impacto social y político que esto trae, por otro.

¿Hay que quemar los libros de economía?
Con estos números sobre la mesa, surge el interrogante sobre cuáles son los factores que hacen que los precios aumenten por encima de lo razonable, siendo que la actividad sigue "pinchada".

¿Habrá acaso que tirar los manuales que dan por cierto que en una economía diezmada deberían cuanto menos tranquilizarse?

Marina Dal Poggetto, directora del Estudio Bein, da su punto de vista: "Hay empresas formadoras de precios que compensan la caída en sus ventas con más remarcaciones, lo que a su vez lleva a menores ventas y así".

"Es difícil de admitir, pero hay compañías que prefieren ese mecanismo antes que ajustar sus márgenes", argumenta en diálogo con iProfesional.

Considera, además, que sale de la lógica el hecho de que la indumentaria en este país -al menos la de marca- siga aumentando cuando "el 40% de la facturación de Fallabella en Chile corresponde a argentinos que compran allá, y que si los precios bajaran en Argentina las harían acá".

De parte de las empresas, afirma Dal Poggetto, siempre existen argumentos para aumentar, aun cuando los consumidores no convaliden esas subas.

Recuerda que desde hace meses las compañías vienen diciendo que sus costos se elevaron, entre las facturas de los servicios eléctricos, los alquileres y, en las últimas semanas, los salarios.

Justamente, en las últimas horas acordó su paritaria la Federación de la Alimentación, que engloba a las firmas alimenticias de todo el país.

Los trabajadores percibirán un 25% de incremento, unos puntos por encima de la inflación esperada para este año.

El acuerdo se cerró con una mejora del 12% -a contar desde mayo último- y otro 12% no acumulativo desde septiembre.

Incluye, además, una suma no remunerativa por única vez de $2.000, lo que totaliza un 25%.

Movimientos en el mercado
La inflación en alimentos no es algo neutral, ya que los consumidores toman caminos alternativos para hacer rendir el bolsillo.

No se trata únicamente del reemplazo de segundas o terceras marcas por las premium o líderes, comportamiento típico épocas de inflación con caída del poder adquisitivo.

En el rubro de las bebidas gaseosas, se observó que ante la caída del consumo, Pepsi bajó sus precios. Coca Cola, en cambio, se limitó a ofrecer promociones puntuales.

Así, la marca líder perdió market share a manos de su competidora y, sobre todo, a manos de Manaos, que salió a dar pelea en el mercado con valores más bajos.

Este movimiento, en este rubro en particular, es seguido muy de cerca por el Gobierno.

En la Casa Rosada, en Hacienda y en el Ministerio de la Producción creen que este fenómeno puede generar un "efecto imitación" en otros rubros.

En el mercado de los fideos se observó algo similar, un movimiento intramarcas, si bien la mayoría pertenece a la misma empresa (Molinos) que fabrica productos de distintas calidades y presentaciones para su amplia gama de clientes.

Esta lógica fue quebrada, pero sólo parcialmente, por Víctor Fera, dueño de Maxiconsumo y de la línea de productos Marolio, que abarca desde fideos, puré de tomates, legumbres hasta otros enlatados.

En este caso, el empresario busca ganar share ofreciendo artículos hasta un 50% más baratos que los de la competencia (marcas tradicionales).

"En algún momento, todo el mercado pondrá límites. Si no, tendríamos que romper los libros de economía", indica Dal Poggetto.

A modo de ejemplo, expresa que basta fijarse lo que ocurrió en el rubro de los panificados industriales, en el que Bimbo y Fargo eran los mandamás.

Entre ambas marcas, del mismo dueño mexicano, ostentaban el 90% del share.

De a poco, otras firmas locales (que tenían solamente exposición en algunos puntos del conurbano y en algunos segmentos, como el pan para panchos), apuntaron a ampliar su participación.

Por cierto, lo vienen logrando: etiquetas como Venezia, Noly o Don Yeyo ya tienen presencia en las góndolas de los autoservicios y también en las grandes superficies de los súper.

Esto, a fuerza de productos que valen 40% menos en promedio.

¿El Gobierno tendría que tener una actitud más enérgica y combativa frente a los formadores de precios?, preguntó iProfesional a Dal Poggetto.

"No sé si el perfil de los actuales funcionarios es acorde con ese rol. Más bien, parecería que creen que pueden controlar la dinámica de precios apelando al dólar estable y moviendo las tasas de interés", expresa.


"Al menos hasta ahora, está visto que se equivocaron. Tampoco tuvieron en cuenta el impacto por los ajustes en las tarifas. El diagnóstico que hicieron fue, cuanto menos, desacertado", concluye.

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/251563-alimentos-consumo-precios-Desestabilizador-serial-el-rubro-Alimentos-y-Bebidas-eleva-la-inflacion-de-junio-y-lleva-inquietud-al-Gobierno

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