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La avalancha por los bonos a 100 años señala una burbuja de inversiones (El Cronista)



La demanda de títulos de deuda se intensifica debido a que las políticas de flexibilización cuantitativa inyectan liquidez en los mercados


¿Cómo se dirá "credit impulse" en español? Para los inversores quizás tenga lógica que se lo pregunten ahora. Esta semana, Argentina sorprendió a los mercados con su emisión de bonos centenarios por u$s 2750 millones con rendimiento efectivo de 8%. Uno podría haber creído que serían difíciles de vender. Después de todo, Argentina incumplió en el pago de sus deudas ocho veces en sus 200 años de historia, con no menos de cinco defaults en sólo el último siglo y siendo el más reciente en 2014 en medio de una disputa legal con el hedge fund Elliott.

De hecho, el país todavía es considerado un riesgo político y económico tan grande que el índice de bonos MSCI mantuvo a la Argentina en la categoría de nación "de frontera", en vez de promocionarla (como a China) al grupo de los mercados emergentes.

Pero a los inversores no parece importarles: hubo ofertas por u$s 9750 millones. Y Argentina no es el único evento peculiar en los mercados de bonos de este mes. Un ejemplo es Ivory Coast. En las últimas semanas esta nación del oeste de África sufrió otro levantamiento militar. Pero este mes vendió bonos a 16 años con rendimiento de 6,25% –y también fueron fuertemente sobresuscriptos.


Lo mismo ocurre en mercados desarrollados. Italia, por ejemplo, tiene un ratio deuda/PBI mayor a 130%, su economía está estancada y su gobierno es débil. Pero su deuda a 10 años cotiza por debajo de 2%.

Acá es donde importa el "impulso crediticio". Si se le preguntara a los inversores por qué compran esos bonos, murmurarían algo sobre una desaceleración global de la tasa de inflación y factores específicos del país. El bono argentino 2117 atrajo ofertas, por ejemplo, porque su presidente Mauricio Macri ha implementado reformas pro mercado desde que asumió en 2015.

Pero el mayor motivo por el cual la demanda es tan elevada es el comportamiento de los bancos centrales: la flexibilización cuantitativa bombeó tanta liquidez en los mercados que los inversores están frenética y desesperadamente buscando cualquier inversión que pueda producir un retorno.

Si esta política continúa, las matemáticas detrás de esas compras de bonos podrían tener sentido. Con un rendimiento de 8%, el bono Argentina 2117 se repaga a los inversores en 12 años. Eso lo convierte en una apuesta razonablemente atractiva si la inflación se mantiene baja y el gobierno, estable. Y si las tasas de Argentina caen más debido a las reformas de Macri –digamos, hacia los niveles de Brasil o 150 puntos básicos menos– quien tenga el bono 2117 podrán venderlo sacando ganancia. De hecho, eso es precisamente lo que muchos hedge funds planean hacer.

Pero este escenario depende de un gran "si", es decir que las condiciones monetarias se mantengan ultra blandas. Si se curiosea las malezas de la jungla financiera global, hay algunas razones para dudar de esa suposición. Observemos las estadísticas del llamado "impulso crediticio". Los bancos de inversión como UBS o Citi confeccionan esos índices para medir la creación de crédito privado (el grado en el que la política blanda del banco central está impulsando a los bancos globales a prestar dinero y organizar ventas de bonos).

En los últimos siete años, el índice de "impulso crediticio" de Citi se mantuvo en general muy optimista: subió a un ritmo de 2% el año pasado debido a una expansión del crédito privado global de u$s 6 billones. Esa cifra es muy superior a la expansión crediticia de u$s 2,5 billones registrada en 2010.

Pero últimamente, esta serie de "impulso crediticio" lentamente entró en terreno negativo: se ubica en menos de 0,5%. Eso se debe en parte a que la Reserva Federal de EE.UU. está subiendo las tasas. Sin embargo, otro factor que a menudo se pasa por alto es que China también está endureciendo fuertemente su política monetaria.

Este quizás sea algo temporario. El índice brevemente pasó a ser negativo en 2014, pero rebotó cuando los bancos centrales occidentales ablandaron la política. Si los mercados de bonos se asustan ante la posibilidad de un endurecimiento en los próximos meses, los bancos centrales podrían sentirse obligados a volver a ablandar.


Pero también es posible que los datos del impulso crediticio señalen un punto de inflexión. Si fuera así, el bono Argentina 2117 podría terminar siendo el equivalente en el mercado de bonos soberanos del debut bursátil de Pets.com durante el auge tecnológico de 2001 –la señal de que se llegó al pico de la burbuja. Los inversores deberían tomar nota.

Fuente: https://www.cronista.com/financialtimes/La-avalancha-por-los-bonos-a-100-anos-senala-una-burbuja-de-inversiones-20170623-0052.html

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