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Boom de la deuda privada: con un mercado más amigable, las empresas argentinas ya pidieron u$s11.000 millones (iProfesional)



Durante la "era Macri", las compañías se endeudaron fuertemente en los mercados externos aprovechando la baja del riesgo país y el apetito por los activos argentinos. Hasta fin de año, hay planes de nuevas colocacions por u$s3.000 millones adicionales ¿Por qué el Gobierno está en un "wait and see"?

El calendario electoral modificó los tiempos para el Gobierno y para el mundo corporativo, no sólo en el terreno político sino también en el plano financiero.

En el primer caso, el ministro de Finanzas, Luis "Toto" Caputo, entró en una etapa de "wait and see": previendo un buen resultado del oficialismo de cara a  octubre, decidió esperar antes de emitir bonos para colocarlos en el circuito internacional. 

Apuesta a que las urnas revalidarán el espaldarazo al Gobierno y a que ese buen clima se traducirá en un riesgo país más bajo y, en consecuencia, en una tasa menor. 

En el mundo de las empresas, en tanto, lo que se observa es que una gran mayoría aprovecha para acelerar la venta de títulos. 

Según cálculos del mercado financiero, el nivel de operaciones se mantiene y se prevé que ese ritmo no decaerá hasta diciembre, mes en el que los grandes fondos de inversión hacen sus balances anuales. 

En lo que se refiere a los bonos corporativos, al día de hoy buena parte de la tarea está hecha.
El monto que aún falta colocar es significativamente menor al que ya se dispuso en el mercado, de modo tal que los operadores de la City esperan que las compañías vayan en busca de unos u$s3.000 millones hasta fin de año. 

En la lista de los potenciales colocadores aparecen Pampa Energía, Banco Hipotecario, Metrogas, Transener y Cablevisión, entre otras importantes. 

"Hay varias firmas que están analizando colocar bonos afuera, ya que el riesgo país viene bajando y eso les asegura un costo de endeudamiento razonable", indica a iProfesional una alta fuente de un banco privado.

No obstante, aclara que algunas se inclinan por aguardar ya que manejan encuestas que pronostican un buen resultado electoral para el Gobierno en octubre. 

Por lo pronto, el riesgo país -indicador elaborado por el JP Morgan- ahora ronda los 385 puntos básicos, mientras que antes de las PASO se ubicaba en los 450, lo que demuestra el menor temor ante la probabilidad de una Cristina Kirchner que resulte fortalecida en las urnas y con ganas de ir por más. 

Hablando en plata, por cada 100 puntos que sube el riesgo país, el tipo de interés que debe pagarse al colocar un título se incrementa 1%.

Es decir, para un nivel de 400 puntos básicos, debe abonarse un 4% más de tasa con respecto a la de los títulos emitidos por Estados Unidos, considerados libres de riesgo.

La baja de este indicador del riesgo es, en definitiva, la gran apuesta que está haciendo Caputo.

En otras palabras, el funcionario está haciendo su propia votación: que el "fervor" de los inversores, tras una buena performance de Cambiemos, dé lugar a una mayor demanda de activos argentinos, lo que redundará en un menor tipo de interés a convalidar. 

Ya en el terreno de los bonos emitidos por las empresas, hay un factor que explica la batería de emisiones: aún gozan de un buen margen para seguir captando créditos del exterior. 

Según cálculos de iProfesional, en base a estadísticas de Research For Traders, durante 2016 las colocaciones de deuda corporativa fuera del país totalizaron casi u$s6.000 millones. 

Muchos en la City pensaban que ese nivel se reduciría, ya que ese año (2016) fue el que marcó el retorno al circuito del crédito tras el acuerdo con los holdout.

Luego de ese efecto de "puesta al día", algunos preveían un panorama más calmo. Sin embargo, de enero a agosto de 2017 (última transacción de una firma argentina) ya se había colocado una cifra apenas por debajo: u$s5.250 millones. 

Si bien ese número llama la atención, hay otro que genera mayor asombro: las compañías aprovecharon la "macrinomics" y ya llevan recaudados casi u$s11.200 millones fronteras afuera desde que asumió este Gobierno.

Si a ese número se le agrega la estimación sobre las emisiones que se esperan hasta fin de año (u$s3.000 millones), el resultado de la primera mitad de la gestión macrista es contundente. 

Concretamente, el sector privado habrá salido a "aprovisionarse" de capital por la friolera de u$s14.000 millones.

Deuda sin dolor de cabeza
Después de cuantificar lo ocurrido hasta ahora, es lógico que surjan dudas sobre si el nivel de endeudamiento es, o no, una señal de alerta que deba ser monitoreada más de cerca. 

Para los especialistas, no hay nada que temer. Más aun, afirman que conservan todavía un amplio margen para que sigan tomando créditos.

"En general, los niveles son bajos. Las compañías antes fueron más propensas a endeudarse a corto plazo con los bancos, y ahora se muestran más activas en el mercado de capitales", asegura a iProfesional Verónica Améndola, analista para empresas argentinas de Moody's.

Esta agencia es una de las tres calificadoras de riesgo que evalúa la salud de quienes colocan bonos en el mercado. 

Por lo pronto, hay un indicador del tablero de control que, al observarlo, no genera inquietud. 

Es el que compara la deuda de una compañía con su EBITDA (ganancia "limpia" de intereses, impuestos y amortizaciones).

¿Por qué es tenido en cuenta? Porque da indicios sobre en cuánto tiempo esa empresa puede repagar los intereses de su deuda a partir de su propia caja. 

Hoy día, esa referencia sigue resultando muy favorable, lo que aplaca los temores a que enfrenten una situación complicada si se llegara a revertir el apetito de los inversores. 

"Las empresas entienden en qué contexto operan y por eso se cuidaron de endeudarse en el pasado", añade la economista de Moody's.

"Ahora, las que salen son las que necesitan capital para invertir, como las del sector de energía e infraestructura", completa.

Otro aspecto no menor que los inversores miran minuciosamente, antes de comprar activos de un país, es el tamaño del mercado en el que van a operar. 

En el caso de los títulos corporativos argentinos, su peso en la economía es muy bajo. Esto, en un escenario con mejores perspectivas, es decodificado como una oportunidad de compra.

Desde la firma Puente indican que el peso de la deuda de las compañías locales, medido en términos de PBI argentino, es de apenas el 6%. 

Esa misma comparación, muestra que:

- En Chile trepa al 45%

- En Brasil, México y Perú se ubica en el 30% 

Para Puente, el mercado de bonos corporativos debería pasar del actual 6% al 28%.

Hablando en plata, serían unos u$s150.000 millones más. ¿Se llegará? Por ahora ese porcentual parece bastante lejano. 

Todavía hay margen para ganar 
Para el mundo empresario, la llegada de Macri benefició el clima de negocios, que pasó de ser "hostil" a catalogado como "friendly".

La baja del déficit, la salida del cepo, el arreglo con los holdouts, la reducción de la inflación y otros "hits" de Cambiemos se tradujeron en una prima de riesgo mucho más baja, que terminó ayudando a las empresas.

Esto, no sólo porque les permite financiarse más barato. También, porque han recibido una mejor nota por parte de las calificadoras.

Cuando las mismas elevan el puntaje de un país, automáticamente se benefician los emisores corporativos de esa nación.

La interpretación que se hace es que al ser más auspicioso el contexto en el que operan, entonces deben ser valuadas de mejor forma. 

Para Moody's, si Argentina continúa dándole aire a sus políticas económicas "market friendly",  en algún momento habrá un upgrade a la nota que impactará en la tasa de interés que pagan las empresas. 

"La situación fue cambiando y esperamos que haya más cambios y en forma acelerada. De ocurrir, se abaratará el fondeo y las empresas podrán salir a colocar más deuda. Lo harán aquellas que necesiten invertir", expresa Améndola.  

Las expectativas positivas en el mercado son unánimes. "Dado el nivel actual de los rendimientos de los bonos corporativos, esperamos que las compañías salgan al mercado antes de fin de año", indican desde Banco Mariva.

Entienden que la buena performance de Cambiemos en las elecciones de octubre será el principal factor desencadenante. 

Sin embargo, desde esa entidad alertan sobre un "lado B" de tanto optimismo con la deuda corporativa: el encarecimiento. 

Es que los títulos de las firmas ahora valen más, lo que hace que muchos hagan referencia a realizar una "sintonía fina" antes de elegir en qué activo tomar posiciones. 

Desde el Mariva consideran que los títulos de algunas compañías quedaron caros. 

Si embargo, mantienen sus preferencias por emisiones de YPF, Pampa, Edenor y Banco Macro, que forman parte del menú de las empresas recomendadas en la City.

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/255820-bonos-deuda-mercado-de-capitales-mercado-obligaciones-negociables-fondos-luis-caputo-Boom-de-la-deuda-privada-con-un-mercado-mas-amigable-las-empresas-argentinas-ya-pidieron-us11000-millones-

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