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Tensión entre las petroleras y las distribuidoras de gas por los usuarios subsidiados (La Nación)



Las productoras no quieren venderles a las distribuidoras patagónicas, de Malargüe y la Puna porque demoran los pagos; el Gobierno intervino para evitar problemas de suministro

Tras la liberación de los precios del crudo, que generó un contrapunto entre el ministro de Energía, Juan José Aranguren , y el presidente de YPF , Miguel Gutiérrez, el paulatino regreso a las reglas de mercado del sector energético le acaba de dar al Gobierno un nuevo dolor de cabeza.

Pese a la primavera, el jueves de la semana pasada Camuzzi Gas del Sur y Distrigas (Santa Cruz), dos distribuidoras de gas que les venden a estaciones de GNC, comercios y hogares en la región patagónica , convocaron al Comité de Emergencia del sector gasífero, que se desarrolla en el ámbito del Enargas, el ente que regula al sector. El motivo: las empresas denunciaron que no podían confirmar volúmenes de gas suficientes para abastecer a su "demanda prioritaria". En otras palabras, que no conseguían asegurarse la cantidad necesaria de gas para suministrar en el futuro cercano a los hogares, algo que no terminó en problemas operativos para las empresas porque el Enargas ordenó varios movimientos.

Aunque se esmeraron por no dar el primer paso, otras tres empresas se sumaron en el encuentro de emergencia a los reclamos de Camuzzi y Distrigas. Fueron Cuyana, Metrogas y Gas Natural Fenosa, que plantearon motivos similares. De manera que los problemas de suministro, según el propio testimonio de las empresas, adquirió magnitudes nacionales.

Los faltantes de gas que se informaron en la reunión de la semana pasada se debían principalmente a "la reducción de inyección de GNL [gas natural licuado] en Bahía Blanca y como producto de una baja de temperatura no prevista", según sostuvo el parte que emitió el Enargas, que con la gestión de Mauricio Macri hace públicas las discusiones que mantienen todos los eslabones de la cadena, desde productores y distribuidores hasta grandes consumidores y el Gobierno, algo que nunca había ocurrido en la administración anterior.

El ente regulador ordenó resolver el faltante con un aumento de la inyección del gas que viene en forma de líquido por barco.

En parte, eso contradijo una decisión de Energía, que le había ordenado a Enarsa no hacer eso porque esos volúmenes estaban destinados a atender situaciones críticas.

El Enargas ordenó incrementar "la inyección de gas de GNL a 10 millones de metros cúbicos diarios en Bahía Blanca y siete millones de metros cúbicos diarios en Escobar" para "garantizar la operación segura y confiable del sistema".

Las diferencias con la cartera de Aranguren fueron más lejos, dado que el Enargas le pidió a Cammesa, la compañía mixta administradora del mercado eléctrico, donde la última palabra la tiene el Gobierno, que redujera su consumo de gas. Cammesa cumplió, pero se opuso, como muestran los documentos.

Reticentes

La reunión de la semana pasada desenmascaró otro problema. Es que algunas de las dificultades del mercado de gas tienen como contracara una pelea comercial. Eso se debe a que las principales productoras de gas, como YPF, Wintershall, PAE, Pampa y muchas otras, buscan colocar su producción entre los clientes que más y mejor pagan, que no suelen ser las empresas que registraron los problemas.

Tras la salida del kirchnerismo, el Ministerio de Energía y el Enargas promovieron la firma de contratos de abastecimiento a largo plazo para abastecer la denominada demanda prioritaria. Se estableció una matriz que estipulaba la cantidad de oferta que debía cumplir cada productor, pero no a quién debía vendérsela. Según las distribuidoras, eso llevó a que quienes pagaban más se llevaran las porciones más grandes del cupo. El resto debía intentar comprar el gas necesario para en cuencas más caras o abastecerse con gas de Enarsa, la empresa estatal de energía, que lo importa por barco.

Desde la contabilidad de las petroleras, Camuzzi Gas del Sur está entre las peores pagadoras. El 100% de los consumos de la Patagonia tienen subsidios, de manera que el usuario sólo paga un porcentaje pequeño de la factura, que a su vez la distribuidora les trasladan a las petroleras. El resto corre por cuenta del Estado, que demora más que las demás empresas en pagarles a las productoras por el subsidio.

En una situación similar están las distribuidoras de Malargüe y la Puna, que tienen un nivel de subsidio similar. Los productores tienen previsto pedirle al Gobierno que cubra esos consumos a través de Enarsa.

Las paradojas continúan. Aunque las empresas sostienen que es lenta en el giro de los subsidios, Cammesa, con una fuerte presencia estatal, es la que paga el precio más caro: $ 4 el metro cúbico (m3), contra $ 1,50 aproximadamente de Camuzzi Gas Pampeana (otra empresa del mismo grupo del Sur), Metrogas y Fenosa y $ 0,70 de la distribuidora patagónica.

Para saldar esas disputas, al menos por el momento, el Enargas les ordenó a las empresas que presenten esta semana información sobre usuarios sin contratos. Es posible que una vez que tenga esa información distribuya el sector menos interesante del negocio entre todas las productoras.

En problemas

El Enargas ordenó a las petroleras mantener el suministro.


Minutas. A pedido de Camuzzi Gas del Sur y Distrigas, la semana pasada se hizo un Comité de Emergencia en el Enargas. Se sumaron al pedido Metrogas y Gas Natural Fenosa. El martes pasado siguió la discusión. Las petroleras esquivan a los clientes con altos subsidios.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/2073879-tension-entre-las-petroleras-y-las-distribuidoras-de-gas-por-los-usuarios-subsidiados

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