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22 feb. 2018

La lluvia de inversiones que no fue (Página 12)



Dujovne viajó a España intentando estrechar lazos y atraer inversiones. Hoy hay 17 firmas españolas menos que en 2015 en el país.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, llegó ayer a España para encarar una agenda de reuniones con empresarios y funcionarios del país europeo. Incentivar la llegada de inversiones y promocionar el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea encabezan la agenda del titular del Palacio de Hacienda. Dujovne será recibido hoy por directivos de distintas firmas españolas que aprovecharon el auge privatizador de los noventa en un evento organizado por Nueva Economía Forum. Autopista del Sol, Metrogas, Banco Santander, Banco BBVA Francés, Gas Natural, Edesur-Endesa, Mapfre, Zara, Dycasa y Telefónica son sólo algunos de los exponentes del rentable grupo de firmas españolas instaladas en el país. El ministro mantuvo ayer una reunión con su par español, Cristóbal Montoro, en la Embajada Argentina en Madrid. 
No es la primera vez que un ministro de Cambiemos diserta como invitado en un escenario montado por Nueva Economía Forum para promover las bondades de la economía macrista. “Quiero pedir disculpas por los abusos de todo tipo que han sufrido los capitales españoles en Argentina”, expresó a finales de mayo de 2016 el ex ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay. El banquero que pretende competir en las elecciones para gobernador de Tucumán el año próximo consideró entonces que la expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF en manos de Repsol, por la cual el gobierno argentino pagó 4670 millones de dólares en 2014, fue un “disparate”. Entonces funcionaban en el país 259 compañías españolas. 

El dato actualizado de la Cámara Española de Comercio de la República Argentina arroja que son 242 las firmas locales bajo control ibérico, 17 empresas menos que dos años atrás cuando comenzó la gestión de Cambiemos. Después de dos años de gestión macrista, la lluvia de inversiones extranjeras no llegó y el creciente déficit en la cuenta corriente es cubierto por endeudamiento externo e ingreso de capitales especulativos de corto plazo. Dujovne, sin embargo, puso su discurso en sintonía con el resto del gobierno. “Cuando uno viaja afuera, en general, lo que recibe son elogios a la política económica de la Argentina. En general, no recibimos grandes dudas o cuestionamientos. Ni sobre la política fiscal ni sobre la política antiinflacionaria”, aseguró en enero al finalizar su visita al Foro Económico Mundial en Davos. 

El otro eje de la visita de Dujovne que finalizará mañana es “promover el acuerdo Mercosur-UE”. La pretensión oficial era sellar el tratado de libre comercio que comenzó en diciembre cuando se celebró en Buenos Aires la cumbre bianual de la Organización Mundial del Comercio. No fue posible y desde entonces las autoridades argentinas han buscado de manera infructuosa el respaldo de líderes europeos, como el mandatario francés Emmanuel Macron. Después de recibir a Macri el mes pasado, el presidente de Francia se expresó en favor de continuar protegiendo al sector ganadero de ese país a través de subsidios y otros programas. La preservación de esas medidas impediría que los países sudamericanos accedan a los escasos beneficios comerciales previstos para la región en el acuerdo. A pesar de los traspié permanentes, la intención declarada de los gobiernos de Argentina y Brasil es firmar el acuerdo lo antes posible.

El acuerdo implica una reducción gradual a cero en los aranceles de prácticamente todas las posiciones del comercio entre ambos bloques. Fuera de la desregulación sólo puede quedar un puñado de productos sensibles, el resto queda sujeto a la reducción a cero. La baja será más rápida donde hay nula producción nacional y más lenta en donde existe riesgo de pérdida de empleos. Las etapas de liberalización van de cero a diez años. Un estudio realizado por el Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior, que depende de la Umet, advierte que el impacto laboral del proceso de desregulación y reducción de aranceles previstos en el acuerdo pone en riesgo 186 mil puestos de trabajo industriales. La cifra equivale a 11 de cada 100 empleos en sectores fabriles como metalmecánica, calzado, marroquinería, autopartes, textil, química y automotores.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/97164-la-lluvia-de-inversiones-que-no-fue

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