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8 may. 2018

Argentina frena desplome del peso pero sigue vulnerable a flujos de capitales (Reuters)

En la imagen de archivo un billete argentino de 100 pesos (arriba), con una imagen de la ex primera dama Eva Perón, aparece junto a un billete de 100 dólares estadounidenses en Buenos Aires el 17 de septiembre de 2014. REUTERS / Enrique Marcarian
NUEVA YORK, 7 mayo (Reuters) - El génesis de las tres alzas recientes de tasas de interés en Argentina para frenar el colapso del peso puede rastrearse hasta una conferencia de prensa del Gobierno a fines de diciembre, que dejó al país más vulnerable al ánimo de los inversores y los flujos de capitales.

El alza del dólar estadounidense en las últimas semanas y las mayores tasas de interés de la Reserva Federal han puesto a prueba la confianza de los inversores en los mercados emergentes y en Argentina en particular, obligando al Gobierno de Mauricio Macri a revivir al peso de golpe apenas cuatro meses después de que adoptó una política monetaria más expansiva.

Después de que el peso tocó un mínimo de cierre histórico de 22,40 unidades por dólar la semana pasada, Argentina elevó su tasa de interés referencial a 40 por ciento y redujo su meta de déficit fiscal a un 2,7 por ciento del Producto Interno Bruto desde un 3,2 por ciento.

“Ahora se está volviendo un equilibrio más delicado el conseguir una baja inflación, un crecimiento estable del PIB y seguir financiando un gran déficit fiscal que requiere de una rápida normalización del estrés del mercado”, dijo en una nota Siobhan Morden, jefa de estrategia de renta fija para Latinoamérica de Nomura.

“La meta revisada de déficit fiscal parece alcanzable sólo si disminuye el estrés financiero y sólo si los funcionarios convencen a los mercados de su compromiso con una baja inflación”, agregó.

Ese compromiso con la baja inflación quedó en duda en diciembre, cuando el Gobierno anunció que elevó su meta de inflación a un 15 por ciento desde el rango previo con un punto medio de un 10 por ciento, argumentando que consiguió más espacio para ajustar su política monetaria. Dos semanas después, a comienzos de enero, rebajó la tasa a un 28 por ciento.

El mercado interpretó que el Gobierno apostó a impulsar el crecimiento económico sacrificando el control de la inflación y la credibilidad del banco central quedó en duda.

“Todo cambió para peor en diciembre, cuando modificaron la meta de inflación y luego recortaron las tasas de interés”, dijo Claudio Irigoyen, economista jefe para América Latina de Bank of America Merrill Lynch.

Fuente: https://lta.reuters.com/article/businessNews/idLTAKBN1I907V-OUSLB

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