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15 nov. 2018

“Hay disgusto, restricciones y adaptaciones”

El consumo masivo sufrió una contracción del 3,3 por ciento en octubre y exhibe una baja del 1 por ciento en la suma de los primeros diez meses con respecto a 2017. Es el tercer año de caída en las ventas de productos básicos.

El consumo masivo anotó una caída del 3,3 por ciento interanual en octubre y acumula una baja del 1 por ciento de diez meses, que a su vez se monta sobre un flojo 2017 y un pésimo 2016. En el evento anual de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), que agrupa a las cadenas instaladas en el país, Guillermo Oliveto, consultor del sector, dijo que “la gente está con mucho disgusto, restricciones y adaptaciones”, mientras que Juan Manuel Primbas, director de la consultora Kantar Worldpanel, señaló que “este año estuvo muy lejos de lo esperado y terminamos con ciudadanos frustrados, empresas que saben que deben reformular la propuesta de valor para reactivar la demanda pero no encuentran claridad en el momento”.
Prácticamente a contramano de esas descripciones, los dueños y CEOs de las cadenas de supermercados, que el año pasado pedían con efusividad rebaja de impuestos y una mayor flexibilización laboral como prenda de mayores inversiones, hicieron escasa mención a la crisis, aseguraron que “hay nichos de venta” y dijeron que apuestan a insertarse en algunos mercados de exportación, atraídos por el dólar caro. Los líderes de las cadenas, que tienen el termómetro del consumo masivo, no se quejaron del derrape de las ventas, a pesar de que varias casas matrices levantaron el teléfono en estos meses para mostrar preocupación por el rápido achicamiento del mercado nacional.

Teniendo en cuenta que el negocio de los supermercados está asociado al poder adquisitivo de trabajadores y jubilados, el fuerte deterioro de los ingresos reales, de las jubilaciones y de las asignaciones familiares entra en el radar de los jeques del negocio. En este sentido, los números son contundentes: en 2016 el volumen de ventas de los supermercados bajó 4 por ciento y en 2017 se registró una merma del 1 por ciento. Este año, según la proyección de Kantar, terminaría con un retroceso del 1,8 por ciento. La caída del tercer trimestre es del 2 por ciento y para el cuarto, la merma se calcula en 6 por ciento. La franja de ingresos más perjudicada por la caída del poder adquisitivo son los sectores medio-bajos, cuyo retroceso de consumo es del 4 por ciento entre enero y septiembre. Para Scentia, la consultora que dirige Osvaldo Del Río, el consumo masivo cayó 3,3 por ciento interanual en octubre.

Consultado por la situación del sector, Alfredo Coto, dueño de la cadena homónima, dijo que “hemos sufrido todo tipo de economía cambiante. Pero hemos obtenido experiencia en la adaptación. Tenemos que desarrollarnos en el negocio de la exportación. Nunca hay que asustarse. Estoy viendo qué se le puede vender a los países asiáticos. Yo veo una oportunidad ahí. Como siempre, soy optimista”. Algo más ajustado a la coyuntura estuvo Agustín Beccar Varela, de Walmart, quien señaló que “es un momento complicado, no la estamos pasando bien, como muchas otras industrias. Los cambios van a ir llegando. Se vienen seis meses muy complicados pero creemos que habrá una reactivación en el segundo semestre del año que viene. Hay que buscar los nichos de crecimiento. En el e-commerce estamos creciendo muy bien”.

Antes del panel de “los jefes”, Oliveto decía que “en mayo, con la primera corrida cambiaria, de 20 a 25 pesos, la gente estaba perdida y tenía mucho miedo. La expresión era que ´todo está muy complicado´. Ahora, nuestras mediciones marcan que la gente dice que ´ahora sí que está difícil´, hay mucho disgusto, restricciones y adaptaciones. Este año es de dolor y de pérdida de placer, de posibilidades y hasta de identidades. Hubo que volver a decir que no a marcas, a lugares, a frecuencias, a los chicos y a nosotros. El dolor está en la movilidad social descendente. El 76 por ciento de la gente dice que la economía está en baja”.

“El consumidor está en modo austero recargado. El grupo de los primeros postergables lo componen calzado, muebles, ropa, motos, autos, ferretería, inmuebles, electrodomésticos, todos esos sectores caen muy fuerte. En un círculo que está algo mejor porque son bienes y servicios más necesarios se encuentran el transporte, combustibles, alimentos, bebidas, cosméticos, limpieza. En tercer lugar están los intocables: educación, conectividad y tarifas”, agregó Oliveto, quien calculó que este año el consumo masivo terminará con una caída del 1,5 por ciento.

El CEO de la cadena Libertad, el francés Jean Cristophe Tijeras, prefirió decir que “comparto el análisis que indica que va a haber reactivación en el segundo semestre de 2019, tengo optimismo”. En la misma línea se manifestó Rami Baitieh, presidente de la filial local de Carrefour. Por su parte, Federico Braun, de La Anónima, aclaró que “nadie puede dudar de los problemas por los que estamos transitando. Pero las crisis dan oportunidades. Vemos un crecimiento o una recuperación lenta pero segura. Nosotros tenemos la habilidad de haber entrado en el negocio de la carne, con exportaciones que nos dan alegrías. Que a la industria le vaya mal no quiere decir que no existan oportunidades”, se esperanzó.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/155490-hay-disgusto-restricciones-y-adaptaciones

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