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24 ene. 2019

Pese al último apagón, Edenor y Edesur festejan el verano más calmo de los últimos años

El clima sin temperaturas extremas ayudó a que la red, ahora con mejor mantenimiento, atravesara el momento de mayor consumo con una baja de 35% en cortes

El gran apagón del martes por la tarde que afectó a buena parte del Gran Buenos Aires, dejó una situación paradójica: mientras por un lado se reavivaron las quejas por parte de los usuarios, en las oficinas de Edenor y Edesur se respiraba una atmósfera de satisfacción. 

Ocurre que, para las compañías eléctricas, a pesar del incidente generado por el incendio de una subestación de Edenor, quedó probado que el sistema, luego de los trabajos de reparación de la red, está preparado para pasar un verano sin que se repitieran las situaciones traumáticas de hace pocos años.

Ello no impidió, naturalmente, que en el marco de politización que afecta a la política energética, resurgieran las quejas por el corte de luz luego de las fuertes actualizaciones tarifarias. Pero aun, así, en las empresas creen que quedaron en evidencia las diferencias entre el momento actual y, por ejemplo, el verano del 2014, cuando una ola de calor había forzado la demanda de electricidad y así desnudó las carencias de un sistema que no invertía lo suficiente en mantenimiento.
Ahora, la percepción es que, luego de las inyecciones de capital efectuada, sumadas a una temporada que viene alternando días de calor con pausas de lluvia y temperaturas más bajas, las distribuidoras pueden gozar de su mejor verano de los últimos tres años.

A excepción de las tormentas de diciembre, que generaron destrozos en las redes por caídas de árboles y también diversos anegamientos, las empresas vienen transitando un verano tranquilo en términos de apagones y confían en estar cada vez más cerca de garantizar un servicio casi sin fisuras.

Los números, hasta el momento, le dan la razón a ese optimismo. Edesur cerró diciembre de 2018 con una merma del 35 por ciento en lo que hace a cantidad de cortes respecto de igual mes del año anterior. En simultáneo, los tiempos de duración de la falta de suministro se redujeron 12 por ciento.

Aunque restan días para que concluya enero, en la distribuidora anticipan que las cifras estarán a la par de los registros correspondientes al último mes de 2018. "Se están cumpliendo todas las metas fijadas en el marco de la RTI -Revisión Tarifaria Integral-. Eso explica que las estadísticas sean cada vez más positivas en términos del rendimiento de la red y la estabilidad del servicio", sostuvo ante iProfesional una fuente de Edesur.

La compañía desembolsó $5.000 millones a lo largo del año pasado para incrementar la confiabilidad de su red. A los ojos de sus técnicos y ejecutivos, la capacidad de respuesta en situaciones de calor intenso se ubica muy por encima de lo que soportaba el tendido en 2015 o 2016.

"Sin dudas, en términos de contingencias este es el mejor verano de los últimos tres. Los servicios han ganado en capacidad y eso nos permite estar transitando una temporada tranquila en comparación con otros momentos. Igualmente, dentro de la compañía consideramos que todavía falta mucho para alcanzar el estándar de calidad que se pretende", expresó la fuente.

Del lado de Edenor, el panorama es similar. La distribuidora invirtió 6.000 millones de pesos en 2018 y también transita un verano tranquilo en cuanto a cortes.

"Salvo una o dos tormentas en diciembre, estamos transitando la mejor temporada de los últimos tres años. Cada período ha mostrado una mejora, una reducción sensible en cuanto a los cortes. Es el resultado de las inversiones y también de un consumo mucho más racional de la energía", señaló a iProfesional uno de sus voceros.

El ahorro de electricidad en los hogares, sumado a la incidencia de la renovación de la red, destacan en Edenor, son los aspectos que posibilitaron un diciembre sin los apagones de otros años y un enero que hasta el momento viene invicto en cortes extensos.

"También acompaña mucho el clima, eso hay que reconocerlo. Por fortuna, este verano no está resultando ser tan intenso. En diciembre de 2013, por ejemplo, tuvimos casi 20 días con temperaturas que no bajaron de los 27 grados incluso por la noche. Si el calor no desciende en algún momento del día y se mantiene así por varias jornadas, no existe una red capaz de sostener semejante consumo", indicó la fuente.

Al igual que en el caso de Edesur, en Edenor reconocen que aún falta un trecho importante hasta alcanzar la mejor calidad de servicio posible.

"Estamos operando dentro de un plan de cinco años que concluye en 2021. Para entonces, habremos invertido unos 25.000 millones de pesos. Recién en ese momento se podrá decir que el servicio de suministro de energía está al nivel que pretende la compañía", concluyó el vocero.

Equilibrio económico

Muy cerca del Gobierno señalan que la mejora en el funcionamiento del tendido en general responde a la decisión de las compañías de alinearse con lo establecido por el macrismo para la RTI. Y que la prestación mejoró en calidad a partir de la recuperación económica de las distribuidoras.

Aunque en torno al oficialismo destacan la baja de los subsidios a partir de los incrementos aplicados a las tarifas hogareñas, lo cierto es que los equipos técnicos dan por descontado que este año tampoco se hará realidad la pretensión de bajar a cero el aporte estatal.

A los ojos del macrismo, aplicar una medida de ese tenor en un año electoral redundaría en un malhumor social que luego se podría trasladar a las urnas.

“Es difícil pensar en un corte total a los subsidios. Históricamente se tiene cuidado con aplicar ese tipo de medidas por lo que generan en la gente. Lo más probable es que se dilaten y terminen aplicándose más adelante”, comentó a iProfesional Emilio Apud, ex secretario de Energía y hombre de consulta permanente por parte del Gobierno.

El experto explicó que, más allá de la decisión política de no aplicar cambios en el escenario de subsidios, los costos para el Estado vienen bajando a partir de la mejora en los números de producción de gas. Gran parte de la generación de electricidad depende de la quema de ese combustible en centrales térmicas.

“Se viene bajando el gasto en la generación a partir del nuevo sistema de subastas que rige para el gas. Al mismo tiempo, el incremento en los volúmenes de producción que ostenta la cuenca de Vaca Muerta produce excedentes que tiran para abajo los precios que pagan las usinas por el combustible. Eso permite abaratar la franja que hoy todavía se cubre con subsidios”, explicó Apud.

Según el especialista, la mejora en los números financieros de las distribuidoras habilitó al Gobierno para que este comience a exigir una mayor calidad en el servicio. El entrevistado aseguró que eso no ocurría en la gestión anterior.

“Durante el kirchnerismo, con toda la situación de energía subsidiada y tarifas congeladas, las distribuidoras dejaron de invertir porque la electricidad prácticamente se regalaba y no existía la menor ganancia. A Edenor y Edesur a veces les salía más caro todo el proceso para generar la factura que el monto a pagar en sí mismo”, ejemplificó.

Para luego añadir: “Como no obtenían beneficios, entonces el Gobierno eximió a las compañías de dar servicios de calidad. De ahí el escenario de cortes permanentes, prolongados. Hoy tenemos todo lo contrario y eso responde a que el Estado recuperó su rol de actor de control. El ENRE ahora sigue de cerca la estabilidad del servicio, los voltios, hasta el mínimo detalle. Las compañías entendieron que si se les permitió cambiar las tarifas deben responder con un suministro cada vez mejor”.

Aumento que viene

El Gobierno decidió terminar 2018 con anuncios de importantes aumentos en las tarifas energéticas, que impactarán en las facturas de luz en todo el país.

Así, la tarifa de electricidad para los hogares de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense aumentará de manera escalonada hasta el 55 por ciento entre los próximos meses de febrero y agosto inclusive, informaron fuentes de la Secretaría de Energía.

De manera paralela, y por la suba de la tarifa de electricidad a nivel mayorista, en el resto del país se producirá un incremento en torno al 35 por ciento en similar período.

Para los clientes de las distribuidoras Edenor y Edesur los aumentos de tarifas serán del 26% por ciento en febrero, 14% en marzo, 4% en abril y otro 4% por ciento en agosto.

De esta manera, un cliente de Edenor que en diciembre consumió 300 kilowatts/hora y pagó 819 pesos pasará en marzo a abonar 1.184 pesos, según las estimaciones oficiales.

En tanto, en la provincia de Santa Fe, donde ese mismo cliente pagó en diciembre 1.399 pesos, pasará a abonar 1.742 pesos debido a que el primer tramo del aumento será de 15 por ciento.

Con estos incrementos, y los que se den a nivel provincial, los subsidios que el Estado aporta al consumo de electricidad llegarán a 2.565 millones de dólares el año próximo, contra los 4.355 millones de este año y los 11.465 millones de 2015.

En octubre habría otro incremento, aunque sería sólo para acompañar la evolución de la inflación.

Fuente: https://www.iprofesional.com/politica/285361-electricidad-apagones-inversiones-Verano-con-luz-para-Edenor-y-Edesur-enero-fue-positivo-y-hubo-pocos-cortes

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