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8 may. 2019

Misión FMI con objetivo único: apoyar a Macri

Llegan los enviados del Fondo para la cuarta revisión. También se reunirán con economistas.


Argentina comenzará hoy a rendir examen ante los enviados del Fondo Monetario Internacional (FMI), por segunda vez en el año y cuarta desde que se firmó el stand by en junio del año pasado. Sin embargo, esta vez el Gobierno espera la revisión más fácil y rápida de todas las anteriores. Según la visión del Ministerio de Hacienda y del Banco Central, los capítulos más conflictivos en la última misión estarían mejor encauzados que en el primer trimestre del año, con lo que se descarta que el organismo otorgue sin problemas el próximo desembolso por unos u$s5.400 millones, dinero que tendría que llegar a las arcas públicas en la segunda quincena de junio. Según informó ayer oficialmente el organismo “un equipo del FMI encabezado por Roberto Cardarelli llegará a Buenos Aires el 8 de mayo en el contexto de la cuarta revisión del plan económico de Argentina que respalda el acuerdo stand-by de 36 meses”. Al economista italiano se le sumará en Buenos Aires el delegado del Fondo en el país, Trevor Alleyne, que repetirán el mismo cronograma que la misión de febrero de este año. Esto es, dos primeros encuentros diplomáticos con Nicolás Dujovne y Guido Sandleris; para luego comenzar con las visitas técnicas por las diferentes áreas de la administración pública nacional.


Además, mantendrán los clásicos encuentros con economistas privados en ruedas conjuntas e individuales, y reuniones con los principales referentes económicos de la oposición. Incluyendo, otra vez, al kirchnerismo. Finalmente volverán a pedir audiencia con Hacienda y el BCRA para las últimas revisiones finales, antes de volver a Washington. Unos 15 días después emitirán un “paper” de rigor; y hacia el 14 de junio se reuniría el “board” del organismo para avalar (o no) el próximo desembolso para el país. Se descarta que esto ocurrirá, ya que el directorio aprobó en abril el giro anterior cuando Argentina mostraba peores datos financieros y fiscales que los del segundo trimestre del año. Cuando llegue el dinero, el FMI habrá enviado al país desde junio del año pasado, unos u$s44.600 millones. Restarían para completar el acuerdo unos u$s12.700 millones que, si se aprueban las futuras revisiones, ingresarían antes de fin de año; completando los u$s57.300 millones del total del stand-by firmado con el organismo en el 2018. El desagregado incluye unos u$s15.000 millones en junio del 2018, u$s5.031 millones en octubre y u$s7.619 en diciembre de ese año. En lo que va del 2019 fueron girados u$s10.870 millones en abril. En teoría, aun utilizando los u$s6.000 millones pactados con el FMI para contener el dólar, al Gobierno le sobraría el dinero para cerrar sus obligaciones financieras hasta el primer semestre del próximo año. Será tarea de la próxima gestión, renegociar, o no, el acuerdo firmado en junio pasado (ampliado y modificado en septiembre de 2018), para eventualmente conseguir otros u$s10.000 millones y cerrar todo el 2020.

Mientras tanto, y pensando en el desembolso de u$s5.400 millones que deberían liberarse antes de la segunda quincena de junio, Hacienda y el BCRA confían en que las cifras y datos que se le mostrarán desde esta semana a la misión que encabeza Cardarelli serán mejores que los que se brindaron en el primer trimestre. El principal resultado positivo que se exhibirá, es el superávit fiscal del primer trimestre del año que llegó a los $10.347 millones; tendencia que si bien se reducirá en el período abril- junio, igual se mantendrá en niveles positivos. También se mostrará la evolución positiva de la recaudación, que en abril pasado logró casi empatarle a la inflación. La diferencia de más de 10 puntos entre los ingresos tributarios y el alza del IPC durante el primer trimestre del año había sido una de las preocupaciones más importantes de la primer misión encabezada por Cardarelli. Al punto de haber recomendado el economista italiano la generalización del IVA y la virtual intervención del monotributo como mecanismo para equilibrar las cuentas públicas. Y si esto no funcionara, pensar en un cambio radical y políticamente incorrecto de las retenciones a las exportaciones. El hecho que los ingresos de la AFIP hayan mejorado y casi igualado en abril a la inflación, tranquilizaron a Hacienda que ahora puede mostrar una mejor caja recaudadora ante Cardarelli y su gente. También confía Dujovne en que se podrán exhibir mejores datos sobre la inflación que los que los enviados del FMI tuvieron que digerir en su última visita al país. Como primer round, el Fondo será testigos el miércoles 15 de la publicación del IPC de abril; donde confía el Gobierno que habrá un alza importante (cercana al 4%) pero menor al 4,7% de marzo. Cree también Hacienda que los técnicos visitantes creerán que en mayo la evolución bajará a casi 3% y que será aún menor en junio.
Cerrados los debates de estos tres temas, quedará por discutir los dos capítulos más importantes que se deben cerrar con Cardarelli y el resto de la misión: como marcha el inédito acuerdo para poder utilizar dinero del FMI para contener corridas contra el peso, y la posibilidad de instrumentar recompra de títulos públicos también con dinero del Fondo. O dicho de otro modo: poner en práctica el apoyo público y casi irrestricto que la conducción del FMI le dio a la gestión de Mauricio Macri para, sin decirlo públicamente (por razones obvias) apalancar mejor su llegada a las lecciones de octubre de pie y con ciertas posibilidades financieras y cambiarias de éxito.

Del conjunto de ideas que se enviaron al FMI, la que más voluntad de análisis tiene en el organismo es la eventualidad de una compra de títulos públicos a precio de mercado, con el financiamiento del dinero del organismo; para sostener los precios y evitar que las corridas cambiarias tengan contrapartida extrema en la demolición de los valores de los bonos; tal como sucedió en la corrida de mediados de abril. Por lo que ya se sabe, y tal como adelantó este diario, el Ejecutivo puede utilizar algo menos de u$s9.000 millones correspondientes a los disponibles de Tesorería. Este dinero podrá ser administrado con topes de hasta u$s250 millones por día, hasta que la moneda llegue a la cotización de $51,45. Este programa deberá prosperar y sostenerse hasta las elecciones del 27 de octubre. Pero si no se logra el objetivo, el Gobierno ya tiene la habilitación gestual para reabrir las negociaciones y ampliar el monto y plazos. Lo que quiere revisar Cardarelli in situ, es el mecanismo que quiere aplicar el gobierno argentino para colocar este dinero en el mercado cambiario. En otras palabras, si la intervención es a precios del mercado o, por el contrario, hay una tendencia a subsidiar salida de divisas del sistema financiero.

La otra idea que se discutirá en Buenos Aires, es la posibilidad de recomprar deuda externa en momentos de baja demanda y mucha oferta; especialmente los títulos en dólares de vencimiento más cercano y que peor imagen traen al mosaico de vencimientos locales. La intención sería que una vez realizada la operación con dinero del FMI, el perfil de deuda argentina mejore y acompañe una reducción del riesgo país; y, en consecuencia, haya más tranquilidad en el mercado cambiario. Es el proyecto que más entusiasma al FMI. Sin embargo se lo considera desde Buenos Aires poco efectivo y algo sofisticado para controlar al muchas veces anárquico mercado cambiario argentino. Especialmente en días de corridas.

El aval del FMI para que Argentina pueda usar (con restricciones) el dinero del stand-by para contener corrida fue un reclamo personal de Mauricio Macri a la administración de Donald Trump; que con su mayoría de votos dejó en claro que puede torcer cualquier voluntad contraria en el directorio del FMI. El ruego desde Buenos Aires fue responsabilidad de Hacienda sobre el secretario de Tesoro norteamericano Steven Mnuchin; quién a su vez torció el brazo del número dos del organismo, David Lipton. Este era el principal escollo para que el Fondo abriera la compuerta de los dólares para combatir corridas locales. La posición del economista norteamericano comenzó a cambiar, leve y lentamente, luego de la reunión del 11 de abril pasado en la sede del organismo en Washington, con el presidente del Banco Central, Guido Sandleris. Lipton, más conocido en Buenos Aires como el artífice ideológico de la prohibición explícita de que el gobierno de Mauricio Macri utilice parte del dinero del organismo para frenar una eventual escapada del dólar; recibió al funcionario argentino y habló largamente de la situación política, además de la cambiaria. A partir de ese momento su visión sobre la realidad cambiaria argentina comenzó a modificarse; entendiendo que el país y su demanda de dólares no obedece a las reglas normales que se estudian en cualquier universidad ortodoxa del mundo. Finalmente, una llamada de Mnuchin, terminó de convencer al hasta allí pétreo funcionario.

La nueva etapa del stand-by inaugurada esta semana dependerá del aval de la misión que encabeza desde hoy Cardarelli. Pero se descarta que será positiva. Ya tiene el aval de la directora gerente Christine Lagarde y del irreductible Lipton. Cardarelli sería en esta oportunidad un virtual auditor.

Fuente: https://www.ambito.com/mision-fmi-objetivo-unico-apoyar-macri-n5030361

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