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2 ago. 2020

La pospandemia es hoy

La protección del tejido productivo, laboral y social es clave para una vigorosa recuperación. La movilización de la derecha en diferentes frentes, fomentada por la conducción política del poder económico, no debería inhibir la gestión de un proyecto de desarrollo nacional con inclusión social. Defensas contra el virus neoliberal.


El viernes último se repitió el escenario político para anunciar la continuidad del imprescindible camino sanitario para enfrentar la pandemia. El coronavirus precipitó una crisis global inédita, que está haciendo estragos con más de 700 mil muertes en apenas siete meses y derrumbe fulminante de la economía mundial. 

En ese cuadro dramático, la Argentina se encuentra con mejores resultados relativos, pese a la persistente campaña de confusión de la amplia red mediática de derecha y de analistas y economistas que exponen con impunidad la soberbia de la ignorancia.

El presidente Alberto Fernández, acompañado del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el jefe de la Ciudad de Buenos Aires, Horario Rodríguez Larreta, exhibió con datos contundentes la efectividad de la oportuna cuarentena estricta de la primera etapa y la necesidad de insistir con la estrategia de salud pública que salva vidas.

Ese indispensable mensaje que atiende la problemática de la salud, dirigido a una sociedad aturdida por la campaña anticuarentena y fatigada por la pandemia, debería ser complementado con una conferencia similar de Fernández para detallar las medidas de emergencia que se ocupan de la economía, con el mismo tono enfático y didáctico de explicación.

CABA

En esa eventual presentación, de los tres protagonistas Rodríguez Larreta estaría en aprietos porque son insignificantes las medidas de emergencia económica dispuestas en el distrito más rico del país. No hay un IFE para los grupos vulnerables de la Ciudad ni un ATP para industrias y comercios ni fortalecimiento de la asistencia a barrios populares y otras zonas castigadas.

La obscena cobertura mediática y política al gobierno de Larreta permite ocultar que la Ciudad de Buenos Aires tiene los peores indicadores de contagios y muertes, que fue el foco de dispersión del virus a la Provincia de Buenos Aires y al resto del país, y que carece de una política económica de emergencia para cuidar su aparato productivo y circuito comercial.

Que haya que instrumentar una política sanitaria conjunta en el área del AMBA porque se trata de una unidad geográfica y que en una situación de crisis se requiere de cooperación política en diversidad ideológica, no implica que no deba indicarse la impactante debilidad en la gestión sanitaria y económica de la administración PRO en CABA.


En un ejercicio deductivo, si ese es el resultado con Rodríguez Larreta, considerado el mejor gestor del PRO, no hay que hacer mucho esfuerzo para vislumbrar lo que hubiese sido la administración nacional de la pandemia a cargo del turista domador de reposeras y experto en redes de escuchas ilegales.

Esfuerzo

A esta altura, con cuatro meses y medio de coronavirus en el país, sólo terraplanistas sanitarios o económicos siguen planteando la existencia de la opción salud o economía. Es un dilema falso . Ambos frentes van de la mano en la pandemia, por lo tanto merecen el mismo esfuerzo de convencimiento para que la población pueda comprender y sobrellevar las consecuencias globales del coronavirus.

Es tan importante el cuidado de la salud como preservar el tejido productivo, social y laboral. El gobierno de Alberto Fernández lo entiende y despliega medidas en ambos sentidos.

Para este recorrido largo y fatigoso, se requiere de una perseverante campaña de información sobre lo que se hizo y sobre lo que hubiera pasado si no se hacía lo que se hizo.

Kicillof ofreció un ejemplo extraordinario para acorralar a la militancia anticuarentena: si al comienzo no se hubiese ganado el tiempo de la cuarentena estricta para ampliar la estructura sanitaria hoy el sistema de camas de terapia intensiva habría colapsado.

En materia económica se requiere el mismo esfuerzo explicativo.

Cuidar

La pandemia seguirá hasta que aparezca un tratamiento médico efectivo o una vacuna. Cuanto más se cuiden durante este período crítico el aparato productivo y comercial y el mercado laboral mejor será el tránsito de la recuperación cuando comience la pospandemia.

Por eso la mejor política económica pospandemia es desplegar ahora un amplio dispositivo de protección a empresas, trabajadores y sectores vulnerables.

Para hacerlo se requiere de políticas fiscal y monetaria expansivas sin temores y mucho menos a la defensiva por los cuestionamientos desvariados de economistas ortodoxos advirtiendo sobre la magnitud de la emisión de dinero.

Esto significa que la estrategia pospandemia más efectiva es la continuidad y profundización del paquete económico-social de emergencia: ATP, IFE, Repro, Tarjeta Alimentaria, bonos a jubilados y AUH, moratoria impositiva, previsional y aduanera, créditos al 24 por ciento para pymes y al 0 por ciento para monotributistas y autónomos.

Los economistas explican que las salidas de recesiones pueden ser, en forma sintética, de tres formas representadas en tres letras.

V: fuerte caída y veloz recuperación.

U: fulminante derrumbe y alza importante pero previamente un período de leve suba.

L: derrape vertical y salida con estancamiento.


La forma que tendrá la recuperación de la pospandemia económica se define entonces en la pandemia. O sea, en la calidad, magnitud y efectividad de la intervención pública para resguardar el tejido productivo, social y laboral.

Derrape

No es misterio que el grado de destrucción que habrá en estos meses determinará si la salida económica es en V, U o L. Por eso es necesario desplegar medidas para limitar el alcance de esa destrucción.

Momentos extraordinarios requieren de acciones extraordinarias. No existe margen para la tibieza ni para tomar en cuenta dogmas de la logia de economistas. La extensión del ATP hasta fin de año para pymes es una respuesta que desafía las restricciones.

La crisis global que se está viviendo es inédita. No tomar en cuenta esa característica dramática de estos tiempos, con derrumbes insólitos de las potencias mundiales , implicaría profundizar costos que ya son inmensos.

El Producto Interno Bruto de Estados Unidos cayó el impresionante 32,9 por ciento interanual en el segundo trimestre. La economía de la zona del euro retrocedió 12,1 por ciento en el mismo período, con el siguiente desagregado: España (-18,5), Portugal (-14,1), Francia (-13,8), Italia (-12,4 por ciento), Bélgica (-12,2), Austria (-10,7) y Alemania (-10,1).

Existe la demanda de un plan pospandemia y se entiende ese pedido en relación a que la sociedad necesita tener la esperanza de una pronta salida. Pero la pospandemia es hoy y consiste en la política de emergencia para atender la pandemia.

El actual paquete económico se puede fortalecer con más créditos al consumo popular, extensión de los plazos de pago, más financiamiento barato a pymes de producción nacional y comenzar la recuperación del salario real.

Hasta el conservador FMI promueve ese sendero, lo que refleja cuán a la derecha se ha corrido el debate en materia sanitaria y económica con la ortodoxia local y la militancia anticuarentena de las corporaciones mediáticas.

Kristalina

En el blog del FMI, la directora gerente, Kristalina Georgieva, escribió "La próxima fase de la crisis". Además de la descripción de la profundidad de la debacle, detalla la necesidad de mantener las medidas de emergencia e insiste en proteger a las personas y a los trabajadores.

"Las redes de seguridad para los trabajadores deben mantenerse según sea necesario y, en algunos casos, expandirse: desde la licencia por enfermedad remunerada para familias de bajos ingresos, hasta el acceso a la atención médica y el seguro de desempleo, transferencias monetarias y en especies más amplias para el sector informal", señala.

Advierte que muchos empleos perdidos nunca volverán porque esta crisis desencadenó cambios en los patrones de consumo. Por lo tanto, propone que los trabajadores deben continuar recibiendo apoyo, incluso a través de capacitación para orientarlos hacia los sectores en expansión.

Respecto al apoyo a las empresas, indica que debe continuar la exención de impuestos o contribuciones a la seguridad social, subvenciones y subsidios de tasas de interés. Remarca que en gran parte de los países esas medidas se dirigieron a las pymes, lo que "es especialmente importante ya que son un motor importante de empleo".

Señala que los costos fiscales de esas medidas son elevados y que el consiguiente aumento de la deuda es preocupante, pero "en esta etapa de la crisis, sin embargo, los costos del retiro prematuro (de las medidas de emergencia) son mayores que continuar" con las políticas fiscal y monetaria expansivas.

El FMI estimó que la acción excepcional adoptada por muchos países a través de medidas fiscales suma aproximadamente 11 billones de dólares, que junto a inyecciones masivas de liquidez de las bancas centrales pusieron un piso al derrumbe de la economía global. "Este esfuerzo extraordinario no debe subestimarse", dice Georgieva. Para agregar que "es probable que la pandemia aumente la pobreza y la desigualdad, exponiendo aún más dolorosamente las debilidades en los sistemas de salud y la precariedad del trabajo".

Roubini

La destrucción y heridas en el tejido productivo, social y laboral que dejará la pandemia serán muy profundas. Detallar las medidas de emergencia dispuestas por el gobierno de Fernández para amortiguar esos costos ineludibles, como también las que demandará la reconstrucción, es una tarea imprescindible para que la confusión no sea la puerta de regreso de la derecha.

El economista estadounidense Nouriel Roubini, conocido como el Doctor Doom (por su escepticismo), describió un horizonte muy complejo para los próximos años para la economía mundial. En un reportaje realizado por Tim Bartz en la revista española XLSemanal, afirmó:

* "La actual debacle es mayor que la de la década del '30. La dimensión de esa crisis se empezó a vislumbrar años después del crac bursátil del '29. Comparada con la situación actual, fue una caída en cámara lenta. Esta vez la economía mundial ha colapsado en cuestión de semanas".

* "Todos apuestan a que la recuperación será igual de rápida, pero eso es una falacia. La economía se ha desplomado de tal manera que es prácticamente inevitable que acabe repuntando otra vez, pero esa recuperación no compensará en absoluto la caída. Esto significa que a fines de 2021 la economía (estadounidense) todavía seguirá por debajo de los niveles de 2020, puesto que es demasiado lo que se ha venido abajo".

* "La globalización permitió costos laborales y de producción muy bajos durante las últimas décadas (deslocalización y trabajadores baratos, en India y China). Pero esa globalización alcanzó su punto máximo en 2008, cuando estalló la crisis (subprime), y la pandemia aceleró esa tendencia. Hay renacionalización de producción, desmantelamiento de cadenas de suministros y aumento del proteccionismo con el conflicto entre China y Estados Unidos".

* "Es positivo que los gobiernos hayan reaccionado en forma rápida y enérgica a la pandemia. La próxima década va a estar marcada por la ruina y el desastre. Puede que al final la economía global acabe siendo más sostenible, pero por el momento lo que va ser es más sombría".

Con este perturbador escenario económico mundial, resulta fundamental no caer en las trampas de distracción de la derecha. En estos tiempos de pandemia y en los que vendrán, las cacerolas y las movilizaciones, fomentadas por la conducción política del poder económico, serán habituales para oponerse a cualquier iniciativa que altere un poco la estructura económica e institucional que reproduce la desigualdad y la injusticia.

Serán manifestaciones de grupos reaccionarios pero que no deberían inhibir la gestión para construir un proyecto de desarrollo nacional, porque los costos para trabajadores, pymes y grupos vulnerados serán devastadores si regresa el virus del neoliberalismo.

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