Argentina y un largo prontuario como defaulteador serial: ¿un círculo vicioso que ya se volvió crónico? - Dolar Paralelo Hoy - Precio del Dolar, Euro y Real en Argentina

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23 dic 2021

Argentina y un largo prontuario como defaulteador serial: ¿un círculo vicioso que ya se volvió crónico?

Entre los 7 principales deudores del FMI se destaca Argentina, que se encuentra en primer lugar con más de u$s52.000 millones en préstamos


El Gobierno no se quedó sin presupuesto. Nunca lo tuvo. No se quedó sin Presupuesto 2022 sino que nunca se presentó el famoso "Plurianual". Se bocetearon variables que no se cumplirían hace 2 meses y se mantuvieron las mismas que serían más incumplibles, como una inflación proyectada para 2022 del 33%, un tipo de cambio de $131, déficit fiscal primario de 3,3% y un crecimiento de la economía del 4% pero sin acuerdo previo con el FMI. Es decir, un presupuesto con supuesto acuerdo con el FMI pero sin acuerdo aún.

Las opciones de alternativas antes de caer en default una vez más será:

1. Lograr un acuerdo de facilidades extendidas a 10 años de la deuda argentina con el organismo.

2. En el caso de no alcanzar por los tiempos un acuerdo, en marzo lograr un waiver temporal para que Argentina no tenga que hacer pagos netos de capital por 2 años hasta que logre acordarse con nuevo gobierno.

3. Caer en default con impacto ya conocido en nuestra economía que intentaremos revizar en esta columna.


Según el último Monitor Fiscal del Fondo Monetario Internacional (FMI), algunos países del mundo están atravesando un panorama bastante desalentador debido a la crisis sanitaria, la cual pone en manifiesto los problemas económicos de cada país. Por ello el FMI tuvo que auxiliar con distintos estímulos financieros para afrontar la crisis, esto generó que que la deuda mundial fuese récord en 226 billones de dólares, dificultando no solo la continuación de una agenda de desarrollo estable en el tiempo, sino que se estableció en cada uno de estos deudores programas especiales supervisados por el FMI para que la factibilidad de devolver el capital e intereses sea real.

Entre los 7 principales deudores del FMI se destaca Argentina, que se encuentra en primer lugar con más de u$s52.000 millones en préstamos que incluyen el capital e intereses (representando así mas del 40% del total de la deuda), luego le siguen Egipto con u$s17.000 millones, Ucrania (u$s9.660 millones), China (u$s9.610 millones), Pakistán (u$s8.920 millones), Rusia (u$s7.800 millones) e India (u$s5.470 millones).

Argentina, un tomador de deuda serial

Tomar deuda no es tan grave, si es de manera excepcional como lo fue en la crisis global del 2020. Pero Argentina transita constantemente esta situación, tomando deuda 9 veces con el FMI, de las cuales 8 entró en default; esto quiere decir que el país necesitó un rescate financiero múltiples veces y a su vez fue incapaz de cumplir con sus obligaciones. Por tanto, ver que Argentina se encuentra en el primer lugar de deudores nos hace ver la gravedad del problema que nos aqueja.

La situación es verdaderamente compleja, porque nuestro país se encuentra incumpliendo nuevamente o como muchos analistas explican, convirtiéndonos una vez más en "defaulters seriales". En un período de 200 años nos caracterizamos por acudir a organismos para que nos rescaten ante la falta de dólares, porque en general hay una imposibilidad de hacer frente a gastos y, si le agregamos la incapacidad de cumplir un cronograma de pagos establecido al inicio del acuerdo, lo que nos hace inestables financieramente.

En más de 8 oportunidades argentina no pudo honrar su deuda, siendo uno de los casos más sobresalientes el ocurrido en el año 2001, cuando se observa el mayor default de la historia por u$s99.000 millones de dólares en un contexto de una caída del 30% del PBI, desempleo de más del 20%, restricción de la libre disposición de los plazos fijos, cuentas de ahorros y cajas de seguridad; además de protestas y saqueos que terminaron con la renuncia del presidente de turno.


Entonces, la historia de incumplimientos constituye la regla más que la excepción, debido que si volvemos a la actualidad estamos nuevamente en medio de una nueva negociación con el FMI cuando en la presidencia de Mauricio Macri en el 2018 se firmó un nuevo acuerdo en forma de un "Programa Stand By" por u$s50.000 mil millones; el cual se amplió en u$s57.000 mil millones, llegando así el primer desembolso en junio 2018 por u$s14.659 millones; el 2do en septiembre de 2018 por u$s5.687 millones; el tercero por u$s7.627 millones; el 4to en marzo de 2019 por u$s10.801 y el 5to en junio del 2019 por u$s5.379 millones, recibiendo así un total de u$s44.153 millones, cerca de un 78% de lo acordado.

No se desembolsó la totalidad del préstamo, debido a la desconfianza que genero el ganador de las PASO 2019, reflejándose también en un salto cambiario donde el dólar escaló de $46,15 a $57,30 en menos de una semana, mostrando un aumento de más del 30%.

En ese contexto podemos ver cómo viene la cronología de la deuda y los futuros pagos para los próximos años, en donde vale la pena recordar que ya desde el 2018 al 2020 se venían pagando intereses, para que luego en el 2021 se comenzaran a efectuar los pagos del capital y los intereses. Es decir este año se tiene que pagar un total de u$s5.100 millones de dólares (compuesto por u$s3.446 millones por un concepto de capital y u$s1.958 millones de dólares en intereses y cargos).


Como vemos arriba, se vienen para el año 2022 fuertes vencimientos, en donde el ministro de economía aseguraba desde agosto 2020 que nuestro país no tiene la capacidad de honrar su deuda en los plazos establecidos, pero que de igual forma en parte gracias a los Derechos Especiales de Giro (DEG) se pudo continuar los pagos sin problemas.

La situación ya no es tan favorable para el 2022, porque las principales fuentes de financiamiento son todos los dólares que ingresan al país como son la balanza comercial y las reservas, siendo éstos insuficientes ya que cada año estos mismos dólares sirven para financiar el gasto corriente del país, por ejemplo, la balanza comercial (diferencia entre exportaciones e importaciones).

Para este último diciembre 2021 se espera que termine con un saldo de u$s543 millones, mientras que la última cuota fue de más de u$s1.900 millones, generando así una agenda de pagos totalmente inalcanzable si no se llega a un acuerdo firme para los próximos meses.


Las reservas internacionales se encuentran actualmente en un nivel crítico mínimo para afrontar pagos de la deuda (se prevé que este año se finalice con un nivel de reservas de u$s39.415 millones, valor casi idéntico al del 2020 que finalizó con u$s39.387 millones).

Por tanto, pensar en cómo afrontar los próximos vencimientos de la deuda es preocupante para el Gobierno, ya que si usamos los datos del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) para proyectar el saldo de la balanza comercial para el 2022, éste arroja un valor u$s14.550 millones, siendo inalcanzable para solventar el pago de más de u$s20.000 millones.


Debido a todas las complicaciones económicas que presenta el país, ahora nos encontramos nuevamente renegociando no solo los plazos de la deuda sino los sobrecargos de esta, recordemos que pagamos una tasa de 4.03% anual, es por ello que en las últimas reuniones con el staff del FMI aseveran que la ampliación de los plazos a pagar, sucedería siempre y cuando algunas definiciones en materia económica se cumplan como por ejemplo: reducir del déficit primario en 2,5% del PBI, un aumento real de la tasa de interés o acortar la brecha entre el tipo de cambio oficial y todos los tipos de dólares del mercado.


En conclusión, la relación que tenemos con el FMI es una historia que está lejos de terminarse, ya que siempre se fue a este tipo de organismos para generar confianza al mercado de que hay dólares en las arcas del estado para afrontar crisis, pero acudir nuevamente a esta entidad financiara, es una clara señal de desconfianza, porque para pagarle al FMI, se debe cumplir con un programa de austeridad económica que permita cumplir con el cronograma de pagos, pero este programa no significa necesariamente un plan económico de crecimiento, por lo que al renegociar esta deuda es necesario tener en claro este trade-off, es decir buscar un equilibrio entre lo que quiere el FMI y lo que Argentina necesita.

Por ahora el Gobierno no deja claro ese equilibrio, no plantea reformas para un crecimiento sostenible en el tiempo, no muestra un presupuesto 2022 ni plurianual sólido que genere confianza y expectativas positivas basadas en proyecciones reales, ni un plan consensuado con la oposición en serio para que la futura Argentina, gobierne quien gobierne, tenga un sendero previsible en el tiempo.

Fuente: https://www.iprofesional.com/economia/354335-asi-es-el-pesado-prontuario-de-argentina-como-pais-no-pagador

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